[Dni nasej zizni]. Drama en cuatro actos, escrito en 1908. Entre las obras de Andreiev, ésta fue la acogida con mayor aplauso por la juventud de la época, apasionada con problemas filosóficos y sociales. Los personajes del drama son estudiantes que viven las primeras ilusiones. Uno de ellos, Nicolaj Glukovtchev, quiere a una joven cuya madre, empujada por la miseria, la prostituye.
El estudiante no se da cuenta de nada; pero la muchacha, Olga, sufre hasta que, no pudiendo soportar por más tiempo la falsedad de la situación, revela la verdad al joven. Nikolaj, por primera vez en su vida, comprende la injusticia del destino; no puede salvar a su amor de la infamia, porque es pobre como Olga, y se ve obligado a escuchar impotente las frases vulgarmente aduladoras que la madre de la infeliz joven dirige a un «cliente» en la habitación contigua.
El último acto del drama presenta la reyerta entre Nikolaj y un oficial que ha ido para pasar la noche con Olga. Otro estudiante, muchacho de buen corazón, siempre borracho, consigue calmarles y todos juntos beben, lloran y cantan: «Como las olas veloces son los días de nuestra vida. Cada día es un paso por el camino de la tumba…». La rápida fuga de los días mejores y la monotonía absurda de la vida son los motivos fundamentales de esta desesperada obra en la que Andreiev se muestra, una vez más, agudo y melancólico observador de todo lo que de negativo y atormentado tiene la existencia humana. Trad. italiana de Cesare Castelli (Milán, 1925).
G. Kraisky

