Diario de un escritor, Fédor Michajlovic Dostoievski

[Dnevnik pisatelja]. Publicación mensual enteramente redactada por Fédor Michajlovic Dostoievs­ki (1821-1881), durante los años 1873-76 y 1881. Se trata de una colección de artículos sobre todos los problemas diarios, en los que Dostoievski expone sus ideas políticas, sociales, religiosas y literarias, asumiendo una posición socialmente activa. Lo que mayormente le interesa es la cuestión es­lava y, en relación con ella, se muestra de juicio firme y decidido: es eslavófilo convencido, tanto que hasta escribe: «Rusia es superior a Europa, y a ella le corres­ponde la hegemonía de la civilización euro­pea».

El autor desearía incluso la anexión de Constantinopla y parece que, en nombre de la universalidad del cristianismo ruso, confíe a su patria la tarea de conquistar con la espada a Europa entera. Otros pro­blemas que le interesan son el problema de la emancipación femenina y el jurídico. Es un convencido fautor del movimiento fe­menino; y más de una vez, comentando los procesos en su Diario, consigue que se repa­ren errores judiciales. Aparecieron también algunas narraciones, las más importantes de las cuales son Krotkaja (v.) y Bobok, en donde describe una conversación de carác­ter filosófico entre algunos muertos, en el cementerio.

En el Diario de 1873 Dosto­ievski cuenta las impresiones experimen­tadas cuando, 24 años antes, ante el patí­bulo le leyeron la sentencia de muerte para él y para otros jóvenes rusos, acusados de conspiración revolucionaria. Pena de muer­te que de repente le fue conmutada por la condena a trabajos forzados. El Dostoievski del Diario es un poco pesado y prolijo, pero, al contrario de lo que ocurre en el resto de su obra, se muestra tajante en sus juicios y en sus conclusiones. En realidad, el Diario quiere adaptarse a la mentalidad de los lectores: lejos de turbarles con du­das sobre los valores fundamentales de la vida, el autor se propone tomar parte acti­va en la opinión pública de su país, y por eso acepta el orden establecido en la so­ciedad, de tal manera, que hasta se enfren­ta con los socialistas y en general contra todo el que turbe la tranquilidad pública. (Trad. de Rafael Cansinos Assens, en Obras completas, tomo II (Madrid, 1935)].

G. Kraisky

 Aunque es más bien mediocre en los ar­tículos teóricos y críticos, llega a ser exce­lente en cuanto entra algún personaje en escena.(Gide)