Cuestión de Amor, Anónimo

Narración noveles­ca escrita por un autor desconocido; publicada en Ferrara, lleva la fecha del 17 de abril de 1512 y fue redactada en Nápoles por un escritor español allí residente. El tema de la obra aparece enunciado y agotado en un larguísimo y completo título: Questión de amor de dos enamorados; al uno era muer­ta su amiga; el otro sirve sin esperanza de galardón. Disputan quál de los dos sufre mayor pena. Entretéxense en esta contro­versia muchas cartas y enamorados razo­namientos. Introdúcense más una caza, un juego de caña, una égloga, ciertos justos, e muchos caballeros e damas, con diversos et muy ricos atavíos, con letras et inven­ciones.

Concluye con la salida del señor Visorrey de Nápoles, donde los dos enamo­rados al presente se hallaron, para socorrer al Sancto Padre: donde se cuenta el número de aquel lucido exército et la contraria for­tuna de Rávena. La mayor parte de la his­toria es verdadera; compuso esta obra un gentilhombre que se halló presente a todo. La controversia entre Vasquiran, que se halla en el primer caso, y Flamiano, que se halla en el segundo, se debate sobre el telón de fondo de la vida de Corte y con­cluye sin decidirse con la muerte de Fla­miano a consecuencia de las heridas reci­bidas en la batalla de Rávena. La obra fusiona el sentimentalismo erótico y caba­lleresco de la novela española (y en esto se observa la influencia de la Cárcel de amor (v., de Diego de San Pedro) con el modo boccaccesco y platonizante de Bembo, de Castiglione, etc.

Menéndez y Pelayo rastreó en la obra «Una novela en clave, una pin­tura de la vida cortesana de Nápoles, una especie de crónica de salones y galanterías, en los que los nombres propios están algo disfrazados con pseudónimos y anagramas». Y Croce logró identificar a todos los per­sonajes, entre los cuales figuran también Bona Sforza (Belisena), más tarde reina de Polonia, el marqués de Pescara, el cardenal Borja, etc. La novela, gris y monótona, in­teresa al lector moderno tan sólo por su carácter documental.

A. R. Ferranin