Cornelio y Bellaplanta, Claude Tillier

[Cornelius et Belleplante]. Breve novela de costum­bres provincianas con fondo filosófico pu­blicada en 1841 por Claude Tillier (1801- 1844). Los protagonistas, hermanos, herede­ros de un rico propietario y terrateniente, que cree cuidarse bien de su educación con ponerles a cargo de un maestro charlatán y borracho, son, uno, Bellaplanta, ávido, ava­ro hasta la sordidez, cerrado a la voz de los sentimientos, atento solamente a ir ate­sorando, despojando primero a su herma­no, y después a todos los que puede. El otro, Cornelio, es justamente lo contrario: generoso, soñador, muy dado a estudios fi­losóficos, gasta lo poco que posee en ex­perimentos utópicos y en generosidades irreflexivas. Y llega, con la ayuda de Luisa, muchacha que es toda bondad activa y buen sentido, a realizar un invento: un aeróstato dirigible que le procurará la riqueza, gra­cias a la que obtendrá el suspirado con­sentimiento del padre de Luisa para un matrimonio al que todos se oponen: Bella­planta, que quisiera conquistar para sí la rica dote de la muchacha, y también el cura, que siente por ella una admiración que nada tiene de inocente y, a la vez, un odio declarado por Cornelio, librepensador.

Así es que, mientras Cornelio prueba su aparato, un tiro de fusil del cura horada el aeróstato, y el pobre soñador desaparece en el cielo de donde no retorna. El tono de la narración, entre patético y humorístico, el anticlericalismo y los motivos so­ciales de las digresiones y de los largos párrafos de Cornelio, recuerdan los escri­tos de Voltaire y de Diderot; el lenguaje y el estilo son magníficos y seguramente hay en Cornelio un poco del autor que, solda­do, escritor y maestro de escuela, sostuvo, precisamente en la aldea de la narración, una vida de fatigas y de luchas ingratas por la justicia y el progreso.

B. Treves

Es una narración, a menudo dialogada, a la manera clásica de Voltaire y de Di­derot. Uno y otro hubieran firmado las pri­meras páginas. (Renard)