[Concerto pour la main gauche]. Concierto en «re», para piano y orquesta, de Maurice Ravel (1875-1937), escrito y dedicado al pianista Wittgenstein, mutilado de la mano derecha, en 1932, al mismo tiempo que el Concierto en sol mayor (v.), del cual se diferencia netamente por su estructura y por su carácter. Formado por un solo tiempo, se encuentra en él una más varia y compleja utilización de los elementos del jazz, una escritura más densa y rica. El autor, proponiéndose obtener el efecto de una parte pianística escrita para las dos manos, ha querido evitar, según su propia declaración, un «tejido sonoro ligero»; con este fin tiene presentes los modelos del Concierto tradicional en lo que tienen de grandioso e imponente. El comienzo está envuelto en una sonoridad sombría y confusa, de la que nace un tema lúgubre confiado al contrafagot; inmediatamente después, una melodía inquietantemente expresiva es expuesta por las trompas; poco a poco un «crescendo» tumultuoso sacude la orquesta y el piano le responde con una «cadenza» impetuosa.
Después de un episodio melódico, para piano solo, y un diálogo entre la orquesta y el solista, se llega a la segunda parte, invadida por una ruda y trepidante violencia rítmica; una especie de improvisación al gusto del jazz, construida sobre temas diversamente deformados de la primera parte. Nuestra obra concluye con el retorno del tema inicial, con su atmósfera sonora misteriosa y con una improvisada y breve «cadenza» que vuelve a inspirarse en el género del jazz. Esta obra que manifiesta una tendencia dramática nada frecuente en la producción raveliana, trasciende su origen de composición dictada por la particular condición del ejecutante, para elevarse al nivel de las páginas más inspiradas y expresivas escritas por Ravel. No hay, en efecto, en este Concierto ninguna complacencia técnica, ni ninguna concesión al virtuosismo; toda la obra está impregnada de una exaltación musical impetuosa y casi febril, pero equilibrada en su construcción formal y en su refinada escritura pianística y orquestal.
L. Córtese

