Cítara de Apolo, Agustín de Salazar y Torres

Póstumamente se publican las obras líricas del poeta don Agustín de Salazar y Torres (1641-1675) con el título de Cytara de Apolo. Varias poesías divinas y humanas, por diligencia de «su mayor amigo» don Juan de Vera Tasis y Villarroel. Aparecieron en 1681 y aún se hizo una nueva edición en 1694, ambas en Madrid. En la portada figuran como Prime­ra parte, señal de que pensaba el editor en una segunda, integrada sin duda por obras mayores y teatrales. No tengo noticia de que se publicara. Una de las aprobaciones es de don Pedro Calderón de la Barca, y tan elogiosa como correspondía a un maes­tro complacido en la obra de su discípulo que sumisamente le imita. Hay que desechar en estas ediciones la inclusión de la impor­tantísima fábula mitológica de Eurídice y Orpheo, conocidamente original de don Juan de Jáuregui. La composición de más empeño que comprende es la que rubrica su autor con estas palabras expresivas de su conte­nido: Discurre el autor en el Teatro de la Vida humana, desde que amanece hasta que anochece, por las cuatro estaciones del día… Es una larga silva, muy conceptuosa hasta tocar los límites del ingenio más desconsi­derado, pero muy brillante. Merece citarse asimismo su composición Retrato que es­cribió a una dama, que sirvió de modelo a otra famosa de Sor Juana Inés de la Cruz, la poetisa mexicana. Salazar había estado de cinco años en México, y causado la ad­miración de todos por su precocidad. Su­mamente expresivo de sus gustos es su poe­ma sacro Describe la visión del capítulo doce del Apocalypsi, con solos versos ma­yores de Don Luis de Góngora, siguiendo el método de sus Soledades. Este centón es de los más interesantes entre los que produjo la obra del poeta cordobés’. Componen el resto del libro sonetos, romances, loas, bai­les y letras para cantar. Es colección nota­ble y de las más interesantes de lo que pu­diéramos llamar decadencia del cultismo.

J. M.a de Cossío