Castor y Pólux, Pierre-Joseph Bernard

[Castor et Pollux]. Tragedia lírica francesa en cinco actos y un prólogo, libro de Pierre-Joseph Bernard, mú­sica de Jean-Philippe Rameau (1683-1764), estrenada el 24 de octubre de 1737. Después del éxito de Hipólito y Arida (v.) y de su segunda ópera Les Indes Galantes sobre un mediocre libro de Fuzelier (1735), Rameau se dirigió a P.-J. Bernard para un nuevo asunto y esta vez estuvo afortunado: el libretista, sin ser un poeta de altura, supo dar al músico un libreto bien construido, rico y seductor. En las aventuras de Cástor y Pólux (v.), Bernard introdujo el amor de ambos hermanos por Telaira; de ahí sur­gió un contraste de sentimientos, generador de situaciones líricas y dramáticas. Por otro lado la parte espectacular ofrecía al músico gran variedad de episodios: escena fúnebre, entrada de atletas victoriosos en el primer acto, danza de los placeres en el segundo, descenso al Infierno en el tercero, Campos Elíseos y Coro de las sombras de los bienaventurados en el cuarto, aparición de Júpiter entre las constelaciones en las que Cástor y Pólux ocuparán su lugar en el quinto acto. Musicalmente, Cástor y Pólux es considerada la obra maestra de Rameau: entre sus páginas más bellas hay que re­cordar el Coro «Que tout gémisse» y el aria «Tristes appréts», el minué bailado «Dans ces doux asiles», la escena del infierno; la de los Campos Elíseos, dónde el aria de Cástor, desarrollada sobre una finísima tra­ma orquestal, es sorprendente por la época.

La densidad musical iguala en esta obra los méritos de la forma: claridad, sencillez y expresión, cualidades esenciales del arte de Rameau, son elementos que se valoran recí­procamente. El armonizador se revela espe­cialmente en los acompañamientos de los re­citativos: la declamación, aunque no carezca de acento ni de caracteres personales, es similar en la estructura a la de Lulli, pero el sostenimiento de la línea vocal, en lugar de limitarse a una serie de cadencias, es musicalmente rico y variado, con frecuentes y adecuadas modulaciones, dirigidas a una adherencia particular a las exigencias del texto. El mismo acorde está tratado por Ra­meau en función expresiva; el uso de la disonancia para subrayar una palabra, un acento, es singularmente eficaz. Es sensible la influencia italiana en la forma de las arias y en la escritura de la parte vocal. Con arias del tipo francés binario, Rameau alterna arias de tipo italiano con el «da capo»: con estas formas el compositor rea­liza no sólo modelos personales, sino que se impone sobre todo por el carácter noble, por la amplia respiración y por la severa y a la par intensa expresividad. Los «divertimentos», que son diecisiete en Cástor y Pó­lux, dan por su parte al músico una posi­bilidad de expresión «sinfónica» en que la invención se manifiesta alternativamente con fuerza y con dulzura, con recogimiento y con efusión, siempre espontánea y equili­brada.

Los Coros, en fin, son para Rameau un medio de expresión sobrio pero colorido, no menos vivo que sus melodías voca­les o instrumentales. La composición de la orquesta en Cástor y Pólux es la normal en la época: cuerda, flautas, oboes, fagotes, trompas y timbales; en otras óperas, como Acante et Cévhise,, encontraremos además cuernos y clarinetes. En la Instrumentación, Rameau se revela más preocupado que sus predecesores en obtener la independencia de los timbales y pone especial cuidado en la busca del rendimiento sonoro de los acor­des según los timbres usados para las notas singulares. Si se tiene en cuenta que en aquel tiempo los detalles y la fusión de los timbees estaban considerados puramente accesorios, este presentimiento de los futuros desarrollos de la orquestación no carece de importancia. La ópera perduró en el reper­torio durante cuarenta y siete años; hacia el año 1770 Grimm escribía: «Cástor y Pólux es la columna sobre la cual reposa la gloria de la música francesa».

L. Córtese

Esta música conserva una fina elegancia sin caer nunca en la afectación ni en los arabescos de gracia equívoca. (Debussy)

*   Una refundición de la obra de Rameau, debida a Pierre Candeille (1744-1827), fue representada en París, con éxito, en 1791; una óptima adaptación al piano de la mis­ma obra, la escribió Charles Lecocq (1832- 1918).

*   Compusieron también óperas bajo el tí­tulo Cástor y Pólux Francesco Bianchi (1752- 1810), Florencia, 1780; Georg Joseph Vogler (1749-1814), Mannheim, 1791; Vincenzo Federici (1764-1826), Milán, 1803; Peter von Winter (1754-1825).