Cancionero de Juan de Mena

Obra del poeta cordobés Juan de Mena (1411- 1456) en el cual, acaso mejor que en cual­quier otro, están representadas las prin­cipales tendencias de la lírica cortesana del siglo XV. Es obvio recordar que contendió poéticamente con escritores áulicos como Santillana, el condestable de Portugal y el propio rey don Juan II; si estos poemas no se caracterizan por su elevado estro, valen — incuestionablemente — como pruebas de la estimación en que se tuvo al autor de Las Trescientas. Esta consideración estaba sustentada por unas condiciones intrínsecas de su poesía y por unos conocimientos hu­manísticos que si hoy distan mucho de conmovernos, le granjearon, en su tiempo, res­peto y admiración que habían de durar du­rante siglos. Si esta veta culta alimentó a sus contemporáneos y a los comentaristas (Lucena, Hernán Núñez, El Brócense, etc.), el venero inagotable de sus aciertos líricos había de llegar hasta más tarde: en el XVII se le consideró como uno de nuestros clá­sicos (honor sólo compartido por Garcilaso) y Lope de Vega —tan buen catador de poesía — puso en boca de Macías un verso del cordobés: «Corona de amor me dieron amores» (en Porfiar hasta morir, v.).

La poesía lírica de Juan de Mena se distingue por el tono digno en que habitualmente se expresa, lo que no está reñido con algún poema de burlas que nos ha legado (Sobre un macho que compró de un arcipreste, por ejemplo); esta elevación le lleva a bus­car modelos clásicos (Ovidio, Virgilio, Lu- cano, etc.) que le suministran inagotable erudición; le lleva a buscar en la mitología y en la historia antigua sus comparaciones y le lleva a la alegoría o a cierta especie de «trovar elus» con las que trata de dis­tinguir buena parte de su obra. Sin embar­go, la poesía amorosa muchas veces está libre de todos estos resabios y nos deja bellas muestras de lirismo (Donde yago en esta cama, Oiga tu merced y crea, Cuidar me hace cuidado, etc.)» unas veces pura emoción desnuda, las más, ingenio y con­ceptualismo muy de su tiempo. A despecho de la erudición clásica y del humanismo o, mejor, muchas veces como proyección de ellos, Mena vive intensamente en. su época: así se explican sus poemas de carácter po­lítico (La batalla de Olmedo, .Al rey don Juan cuando salió de Madrigal, etc.), mu­chos de sus versos de circunstancias (requestas, jeroglíficos) y su presencia en los grandes temas de este siglo XV: el desen­gaño, cierta nota ascética o su postura ante la Muerte.

M. Alvar