Sobre la Biografía de José Félix Ribas, de Juan Vicente González (1810-1866), se ha dicho que es a ratos una gran novela romántica, y a ratos una penetrante interpretación histórica. En efecto, el libro de González, se nos aparece hoy como un singular documento, que describe, en vigorosos y ampulosos trazos del más puro romanticismo, la figura del heroico revolucionario José Félix Ribas, patriota venezolano ejecutado en 1815, y muchos de los más importantes sucesos de ese período sangriento que en Venezuela se conoce con el nombre de la Guerra a Muerte. La obra de González — una de las pocas que el apasionado escritor llegara a concluir— tiene una especial importancia para la literatura y la historia de Venezuela; pudiendo contemplarse actualmente como un abigarrado fresco de llameantes coloridos, en el cual el autor quiso dejar un testimonio expresivo de una época desgarrada por las más hondas convulsiones económicas y políticas. Típico producto del romanticismo franco-español que tanta influencia ejerciera en los países sudamericanos, y a cuyos desfogues melodramáticos se mostró siempre tan sensible Juan Vicente González, hay en este libro suyo mucho del polemista encendido y, por contraste, mucho del historiador que, sorprendentemente, se adelanta a su época con algún hallazgo valioso.
Mucho también del artista genuino y del creador de bellezas poéticas. Siendo Juan Vicente González — como ya se sabe — un escritor político del más acendrado fanatismo ideológico, su ensayo sobre Ribas no podía ser obra de equilibrio armonioso y meditada contemplación. Y ciertamente no lo es. De aquí que su estructura aparezca tan desigual. De aquí que el libro de González reúna en el tumulto de sus párrafos impulsivos, tanto de historia como de fogosa epopeya, y en ocasiones tenga más del panfleto y la arenga que del análisis metodizado y sereno, que trata de explicar los hechos a través de un justo razonamiento doctrinario. Pero a pesar de estos excesos, muy explicables en un escritor de sus afinidades, la Biografía de José Félix Ribas, por el soplo dramático que muchas veces alcanza; por la sinceridad y la profunda resonancia épica que vibra en casi todas sus páginas, nos revela en todo instante a uno de los más dotados y audaces prosadores de su tiempo, cuyo aporte a la cultura americana se reconoce ahora ampliamente.
A. Lameda

