Bay Ganiu, Aleko Constantínov

Novela, o mejor recopila­ción de episodios, que el escritor búlgaro Aleko Constantínov (1863-1897) imagina na­rrados por turno por un grupo de amigos, en torno al personaje de Bay Ganiu (v.) a través del cual se ponen en ridículo algu­nos aspectos negativos de la sociedad bur­guesa en la época que siguió a la liberación del país, aislado durante siglos de todo con­tacto con la civilización europea. Bay Ga­niu, vendedor de esencia de rosas, avaro, desconfiado, pillo, presuntuoso, viaja por Europa para colocar su producto y, por ponerse un abrigo belga, se cree ya europeo. En la estación de Budapest le ocurre seguir locamente su vagón, trasladado a otra vía por maniobras, con el miedo de que se lo lleven con todas las alfombritas búlgaras que ha dejado allí. En Viena provoca es­cándalos, primero en una pastelería, permitiéndose abusivas confianzas con una em­pleada, luego en la ópera, comportándose incorrectamente durante la representación. En el baño público hace inoportunas exhi­biciones de acrobacia. Se dirige desde Sofía a la Exposición de Praga junto con una co­mitiva de compatriotas y en el tren, en la Exposición, en todas partes, se hace notar por sus observaciones inoportunas, sus ges­tos incorrectos, y sus acciones inciviles.

En otro viaje a Praga con sus fardos de esen­cia de rosas, rechaza ofertas de mozos y co­cheros para no dejarse «esquilar» y busca en seguida la casa del famoso historiador checo Jirecek, a quien no conoce, con la esperanza de poderle arrancar, en nombre de su vieja amistad por los búlgaros, aloja­miento o por lo menos una comida. No con­sigue lo primero y ha de contentarse con la comida; pero su comportamiento en la mesa y después de la comida es una serie de in­conveniencias. Traba amistad con un extra­ño y característico tipo de estudiante búl­garo de baja calidad moral, va a alojarse con él y, haciéndose pasar por un tío suyo, millonario, trata de abusar de la buena fe de la patrona de la casa, en una serie de escenas llenas de humor. Bastante menos conseguidos están los capítulos sobre sus aventuras en Suiza y en Rusia y peores to­davía los sucesivos que, recargando forza­damente las tintas, presentan a Bay Ganiu después de su regreso a la patria, sumido en las más vulgares maniobras electorales hasta ser elegido diputado. Desde el punto de vista artístico la obra tiene no pocos y graves defectos. Sin embargo, constituye uno de los monumentos más significativos de la prosa narrativa búlgara y, por el tono agresivo de su sátira y su gran populari­dad, ejerció una benéfica influencia educa­tiva y social.

E. Damiani