Baladas Fronterizas

[Border Ballads]. Entre las antiguas baladas inglesas, breves poemas narrativos anónimos, de flo­ración espontánea y destinados a ser canta­dos con acompañamiento de danza, encon­tramos las «fronterizas», llamadas así por­que nacieron en boca de guerreros y ban­doleros que habían tomado parte en las se­culares luchas medievales, contiendas fa­miliares, devastaciones y saqueos en las re­giones fronterizas de Escocia e Inglaterra, especialmente en los siglos XII-XV. Con­servadas por tradición oral durante siglos, excepto unas pocas recogidas con otros ti­pos de balada medieval por el obispo Percy en sus Reliquias de la antigua poesía ingle­sa (v.) en 1765, y más extensamente por Walter Scott en su Poesía de la frontera escocesa [Minstrels of the Scottish Border] sobresalen en la poesía popular inglesa como verdaderas obras maestras de la poe­sía heroica, por la fogosidad pasional que envuelve al lector en un torbellino de emo­ciones, sin permitirle admirar la maravillo­sa justeza de lenguaje y la eficacia del es­tilo y de las imágenes, por la potencia des­criptiva, por la espontánea y sabia manera de equilibrar el elemento trágico con el patético y caballeresco que poseían sus rudos autores, de los cuales Walter Scott escribía: «Alternando el pastoreo con las guerras ininterrumpidas, y combinando cos­tumbres de bandidos con la constante in­fluencia de un primitivo espíritu caballe­resco, se encontraban de una manera cons­tante con escenas fácilmente susceptibles de ornamento poético». Son inapreciables también como documento histórico de la vida y de las costumbres populares de las regiones fronterizas. De éstas citaremos so­lamente la más conocida: Chevy Chase (v.), que describe una contienda de límites entre dos familias, Percy, inglesa, y Douglas, escocesa, de la cual sir Philip Sidney escri­bía: «No puedo oír esta vieja canción sin que mi corazón se conmueva más que al so­nido de una trompeta marcial». La mejor recopilación es la gran obra de Child: Ba­ladas populares inglesas y escocesas (1882- 98) (v.).

G. Pioli