[Balladen]. Es difícil separar la poesía de las Baladas, de Eduard Mórike (1804-1875), de la del resto de sus Poesías (v.), junto a las cuales fueron. publicadas. Presentan la misma musicalidad y delicadeza, la misma atmósfera de ensueño y de fácil pasatiempo, la serenidad de visión, la misma inspiración romántica que se viste con una musicalidad que quiere ser popular; en resumen, las mismas posibilidades musicales pero no, tal vez, las cualidades más genuinas de Mórike, a saber, su extraordinaria delicadeza e intimidad. Las baladas más hermosas son: «El caballero de fuego» [«Der Feuerreiter» ], donde un caballero fantasma tocado con un rojo capuchón cabalga por los alrededores de un molino incendiado y desaparece entre las llamas; más tarde un molinero encuentra el esqueleto del caballero y del rocín aún de pie, y con el capuchón rojo; en «La sombra» [«Der Schatten»], un conde tiene una esposa infiel y antes de partir para la guerra le hace jurar fidelidad; la sombra de ella en el momento de jurar le queda grabada en el pensamiento. Durante el viaje el conde enferma, porque la mujer le había dado vino envenenado, y muere. Su fantasma vuelve para herir a la perjura, que es encontrada muerta. En la pared de la estancia de la esposa, permanecerá indeleble su sombra con los tres dedos de la mano derecha alzados en actitud de jurar, hasta que el castillo se derrumbe. «La triste coronación» [«Die traurige Krónung»] nos narra la historia de un rey de Irlanda que ha asesinado a su sobrino usurpando la corona: en la noche de la coronación una legión de fantasmas invade la sala y el fantasma del niño asesinado ofrece la corona al usurpador, que muere. Como en general todas las baladas románticas, las de Mórike tratan de un mundo medieval y caballeresco, de leyendas de fantasmas, pero sin caer nunca en lo lúgubre.
V. M. Villa

