Drama en 3 actos y un interludio, en verso
La acción se desarrolla en Canterbury, en el 1170. Thomas Beckett, arzobispo de Canterbury, regresa al cabo de siete años de exilio en Francia. Está decidido a poner fin a las disensiones que dividen a la Iglesia y Estado, pero topa con la oposición ya del partido eclesiástico, que está representado por sus sacerdotes, ya del realista, representado por los oficiales de Enrique II de Inglaterra. Su tormentoso conflicto interior se halla expresado por las figuras de los cuatro tentadores, que representan respectivamente el amor a los placeres, poderosísimo en él desde joven, el ansia de poder, las razones de los señores feudales y el orgullo de la santidad. Beckett los rechaza a todos, y la mañana de Navidad predica al pueblo en la catedral de Canterbury. Agredido por los caballeros del rey, enviados para matarlo, no trata de huir y es asesinado. Los caballeros justifican su descabellada acción, los sacerdotes dan gracias a Dios por haber dado otro santo a la Iglesia, y el pueblo, lleno de oscuro temor, invoca la misericordia divina.

