Arte, Wolfgang Goethe

[Kunst]. Poesías de Wolfgang Goethe (1749-1832) reunidas en el volumen Poesías (v.), parte en la edición de 1815 y parte en las sucesivas. Escritas en diversas épocas y publicadas por orden cronológico, representan la posición que Goethe fue paulatinamente asumiendo respecto al arte. El «Caminante» de 1772 no pertenece a esta serie por su forma idílica, pero ex­presa el primer entusiasmo del poeta por el arte clásico y una especie de fusión entre el ideal estético de Winckelmann y el evangelio rousseauniano. «La canción ma­tinal del artista», de 1772-73, nació en el «período homérico» de Goethe, mientras la «Canción vespertina del artista», enviada a Lavater en 1775, oponiéndose al heroico momento precedente, invoca de la natu­raleza la inspiración que ensancha «a eterno este vivir mezquino.» En 1812 Goethe envía a Wilhelm von Humboldt y a Reinhard la poesía «Grande es la Diana de Efeso», ca­si un «scherzo», que sin embargo no es tal: la canción trata de responder al escrito de Jacobi: De las cosas divinas y su revela­ción (v.) como se deduce de la carta a él dirigida, donde, aludiendo a dicha poesía, Goethe declara que, tras haber dedicado toda su vida de artífice a la diosa, le re­sultaba penoso comprobar que precisamen­te uno de sus conciudadanos quería sustituirla, no sólo con otro Dios, sino con un «dios amorfo».

Era una clara toma de po­sición contra el misticismo jacobiano que desembocaba en un infinito indefinido. Los «Idilios dedicados a Wilhelm Tischbein», el amigo pintor que fue su compañero de vida en la estancia en Roma (v. Viaje a Italia), aparecieron en 1822 como introducción de los dibujos de Goethe publicados por Karl August Schwerdegeburth. Representan un momento nostálgico del poeta por el arte figurativo que siempre cultivó con pasión y gusto, y que en un tiempo creyó que de­bía de ser su verdadera vocación (v. Poe­sía y verdad). Pero esta emoción pictórica, que no consiguió expresar plenamente con el pincel y el lápiz —pese a que algunos de sus miles de dibujos tengan cualidades notables —, se encuentra en su poesía, en la armónica visión de la naturaleza, en el sentido perspectivo de sus construcciones, en la limpia sensación colorista de todos los ambientes, y en la precisión de ciertos contornos. Goethe artista se revela en Goe­the poeta. [Trad. de Rafael Cansinos As- sens, en Obras completas, tomo I (Madrid, 1950)].

G. Federici Ajroldi