Aristodemo, Carlo de Dottori

Tragedia en cinco actos, de Carlo de Dottori (1618-1685), extraída de un episodio de la guerra entre Mesenia y Esparta, narrado por Pausanias, compues­ta en 1657 y publicada en 1670. Es la tra­gedia de la loca ambición del poder y del mando, representada en Aristodemo. No po­drá conseguir ni conservar el reino de Itome, rival de Esparta, si no sacrifica una virgen de su sangre. Dos son las posibles víctimas: Arena, hija de su pariente Licisco, y Mérope, hija del mismo Aristodemo; la suerte designa a Arena; pero Licisco para salvarla afirma que no es su hija y la hace huir. Aristodemo resuelve entonces sacri­ficar a Mérope, que con sublime abnega­ción acepta ser inmolada por la fortuna de 1a patria. Pero velan por ella su madre y su prometido Policaro, que afirman que es imposible el sacrificio porque, habiéndose casado en secreto, Mérope va a ser madre. Entonces Aristodemo la mata y abre sus entrañas para hallar la prueba de su culpa, pero sólo encuentra la de su inocencia. Tendría razón de matarse de remordi­miento, pero le espera la noticia de que también Arena perseguida por él ha sido inmolada; y al saberse dos veces parricida pone fin a sus furores y remordimientos matándose. La tragedia tiene algunos ras­gos de observación psicológica y una forma literaria digna y noble, en algunos pasajes difusamente patéticos; y Mérope, la heroí­na que ha consumado silenciosamente el sacrificio al que le condena la atroz sed de dominio de su padre, es un personaje memorable. Participa el coro, ingeniosa­mente tratado a imitación de la tragedia griega, a la cual Dottori, como otros auto­res del XVII, quiso aproximarse.

M. Ferrigni

*    El Aristodemo de Vincenzo Monti (1754- 1828), también en cinco actos y endecasíla­bos blancos, fue empezado en 1784, acabado en 1786 y estrenado en Parma en el mismo año. Antes de empezar la acción Aristo­demo, queriendo apoderarse del trono de Mesenia, sabiendo que el oráculo de Delfos pedía en sacrificio una muchacha, había ofrecido a su propia hija Dirce, para ob­tener el trono. Pero la madre y el novio se habían opuesto al martirio, afirmando que la jovencita estaba encinta. Aristodemo había sido inflexible y Dirce sacrificada. Pero a la vista de las entrañas inocentes la madre se había matado. Ya rey, Aris­todemo está destrozado por los remordi­mientos, sólo en parte atenuados por el amor de una prisionera espartana, Cesira. Pero también este amor tiene un epílogo trágico, porque en el momento en que Ce­sira ha de volver a su patria, llega un mensaje, que revela que la joven es hija del rey. Este, no pudiendo resistir la tem­pestad de su remordimiento, se suicida. Fuente de la tragedia, con el historiador griego Pausanias, lo es otra del mismo nombre de Cario de Dottori. La trama nos conduce al clima, al dramatismo, a la aus­teridad y al esplendor de la tragedia clási­ca; pero en comparación con el teatro alfieriano, se advierte aquí una agilidad de sentimientos y una ligereza de lenguaje a las que no es extraño el teatro de Shakes­peare; Monti ha conocido las directrices del Romanticismo y se advierten, en él, ciertas resonancias de Ossian.

M. Maggi

Una fantasía de lujo que se expresa en tropos y en figuras, defecto de los poetas que tienen imaginación abundante y poco corazón. (De Sanctis).

*    El español Sinibaldo de Mas y Sans (1809-1868) escribió en 1830 una tragedia que lleva el título de Aristodemo.