Antología del Año 1782, Friedrich Schiller

[Antologie auf das Jahr 1782]. Es un «Almanaque» donde está recogida casi toda la poesía juvenil de Friedrich Schiller (1759-1805). El autor finge que lo publicó en Siberia y está dirigido contra Gotthold Friedrich Stáudlin, director del «Almanaque suevo de las Mu­sas» que se había permitido rechazar algu­nas poesías del joven poeta; tiene, pues, un carácter eminentemente polémico-satírico. Como muy pocos colaboradores del «Alma­naque» de Stáudlin se habían puesto de parte del joven fogoso, casi todas las poe­sías de la Antología son del mismo Schiller, aunque con iniciales diversas. El áspero tono polémico-satírico con que se ataca a los adversarios, preludia a las futuras Xenias (v.); en la poesía «Los periodistas y Minos» [«Die Journalisten und Minos»] se burla de los poetas que con sus plumas han secado los ríos Estigio, Leteo y Cocito; y lo mismo sucede en la «Venganza de las Musas» [«Die Rache der Musen»], que na­rra un episodio del Helicón en que se lla­ma «abortos» a los poetas contemporáneos. En «Klopstock y Wieland» Schiller llega a posponer su ídolo Klopstock al afrance­sado Wieland, sólo porque los poetas del «Almanaque de las Musas» preferían a Klopstock.

Pero ya en la Antología las poesías de carácter sensual a la manera de Wieland, como «El carro de Venus» [«Venus Wagen»], son escasas. La naturaleza pro­fundamente moral de Schiller le condujo pronto a una poesía de ideas en la cual, partiendo del optimismo de Leibniz y de Shaftesbury, plantea el problema de la ele­vación humana. Schiller ve la característica del hombre en su capacidad de elevarse del instinto del animal, a través de la infeliz duplicidad del semihombre, hasta la plena grandeza del ser racional: tal es el concep­to de la oda «Rousseau». En la elegía a «Moor el bandido» [«Monument Moors des Ráubers»] se afirma en cambio la necesi­dad del dominio del pensamiento sobre la pasión, y el triunfo del orden moral del mundo sobre la libertad del individuo pro­clamada por el «Sturm und Drang» (v.). La afinidad de la poesía juvenil de Schiller con los principios de este movimiento es pues, sólo parcial y también las poesías de­muestran que desde entonces predomina en él el sentido ético. «Castidad viril» [«Mánnerkeuschheit»], «Un padre a su hijo» [«Ein Vater an seinen Sohn»], «La felicidad y la cordura» [«Das Glück und die Weisheit»]. También la representación, tan apre­ciada por el «Sturm und Drang», de «La in­fanticida» [«Die Kindesmórderin» ] tiene una finalidad moral; y también tiene un valor moral el violento grito del joven Schiller «in tyrannos», en cuanto el déspota, que destruye el orden divino del mundo, no tiene derecho a vivir: éste es el pensa­miento de la poesía «Los malos monarcas» [«Die schlimmen Monarchen»] a los que se opone la figura del «conde Eberardo» [«Graf Eberhard der Greiner von Württemberg»], que como primer servidor del Es­tado olvida la muerte del hijo por el bien de la patria y la necesidad de la victoria.

Se advierte aquí una afinidad con los Can­tos guerreros de un granadero (v.) de Gleim, como en la precedente con La tum­ba de los príncipes (v.) de Schubart. Tam­bién paga Schiller su tributo a la poesía sepulcral llegada de Inglaterra y en aquel momento difundida por toda Europa, en algunas poesías que tienden a la represen­tación de lo horrendo, llegando al barroco, como «Fantasía macabra» [«Eine Leichenphantasie»], «Elegía a la muerte de un jo­ven» [«Elegie auf den Tod eines Júnglings»], dedicada al joven poeta Joh. Chr. Weckerlin, y el barroco «Grupo del Tárta­ro» [«Gruppe aus dem Tartarus»]. En el centro de la Antología están las diversas poesías de amor «A Laura» y también «A Minna», donde los elementos realistas y sentimentales, el amor sensual y el metafísico se unen en composiciones extrañas y el fenómeno individual se convierte en símbolo de una idea: el amor real hacia una mujer (probablemente cierta Luise Vischer, pobre viuda de oficial, madre de seis hijos, en cuya casa el joven poeta es­taba en pensión), velando por todo un apa­rato de atrevidas metáforas y símbolos mitológicos y que no es más que un motivo para efusiones poéticas de carácter metafísico. Para lo que representa este volumen de poesías en el cuadro general de la lírica schilleriana, v. Poesías de Schiller.

C. Baseggio y E. Rosenfeld