Andrea Cernysev, Julius Zeyer

Novela del escri­tor checo Julius Zeyer (1841-1901). Repre­sentante con Vrchlicky y Sládek de la co­rriente llamada cosmopolita, Julius Zeyer dirige su interés a numerosos países, en especial a Francia, a Italia, donde se des­arrolla en parte la novela Jan Maria Plojhar (v.) y a Rusia, donde se desarrolla la novela Andrea cernysev. La acción ocurre al principio en tiempos de la emperatriz Isabel y seguidamente en los de Catalina y se complica con una sarta de aventuras imaginarias sobre un fondo pseudo-histórico. Andrea Cernysev, un joven noble que llega a la Corte de Isabel, conoce allí a la mujer del gran duque Pedro, Catalina, la futura emperatriz, y se enamora de ella. La historia de este amor se combina con diversas intrigas, la más importante de las cuales es la intervención de Andrea en la tentativa de liberación del hermano de cierta señora Agrafena conocida por él casualmente y que resulta ser más tarde hija de la gran duquesa Ana, y por ello hermana de Ivan, pretendiente al trono de Rusia. Ivan es encarcelado por orden de Isabel. Cuando ésta muere y sube al trono Catalina, tras el breve reinado de Pedro I, muerto en una conjuración de palacio, también Ivan es fusilado por ofi­ciales que habían sido fieles a Isabel, y Andrea, a quien encuentran junto a Ivan, es considerado como asesino del preten­diente y condenado a muerte junto con Mirovic. En vano la madre de Andrea soli­cita su perdón. Catalina no es informada a tiempo de quién se trata y entonces la ma­dre, para evitar que su hijo muera bajo los golpes del «knut», consigue entrar en su celda y le atraviesa el pecho con un puñal. El jefe de policía hace llevar a la madre y al hijo a la emperatriz y Andrea muere entre los brazos de ésta, confesándole con su último suspiro el amor que siempre ha sentido por ella. Rica en la trama y en los detalles de elementos ro­mánticos Andrea cernysev es un fruto ca­racterístico de la fascinación que la Rusia misteriosa y bárbara ejerció sobre Zeyer, como sobre tantos otros escritores extran­jeros de la época en que fue escrita.

E. Lo Gatto