Amor a través de una Ventana, Hjampiar Bergman

[Kürlek genorn ett fónster]. Conjunto de novelas cortas del escritor sueco Hjampiar Bergman (1883-1931). Más que la que da el título al conjunto son interesantes las na­rraciones «Dame una vaca» [«Ge mig e’ ko»\ y «¿Puede usted curarme doctor?» [Kan ni bota mig doctor?»]. En la prime­ra un pintor recibe el encargo de un caba­llero rico para ejecutar una pintura sobre el altar de una capillita. Durante seis años el pobre Karlson sólo vive para ese trabajo, dejando que su casa vaya patas arriba. Muere su mujer, los dos hijos emigran a América, la hija es seducida y abandonada por el hijo del patrón y la familia reducida a la miseria ha de vender sus cuatro vacas. Pero él consigue hacer una obra maestra que suscita las alabanzas y la admiración de todos; pero cuando llega la hora de la recompensa, el patrón ofrece por todo una vaca. La hija, que había estado escuchando detrás de la puerta de la sacristía, se vuel­ve loca y desde aquel día corre por los ca­minos del país diciendo a cuantos encuen­tra: «Dame una vaca». Pero ello no moles­ta a la gente porque «puede ser molesto que pidan dinero, pero una vaca, ¿quién regalaría una vaca?».

«¿Puede usted curarme, doctor?», narra en forma de diá­logo la historia de un joven a quien sus obligaciones alejan de su mujer, y que al regreso encuentra que, no sólo ella se ha enamorado de otro, sino que, desesperada por el segundo abandono, no puede vivir sin su amante. Por amor a su mujer, el marido promete buscar al otro, y moverle a compasión; durante dos días da vueltas como un desesperado en torno a las habi­taciones del rival, pero no tiene valor para encararse con él. Cuando vuelve a casa la mujer se ha matado de desesperación. El li­bro, en el que el cinismo manifiesto de Bergman se tiñe con cálidas notas de hu­manidad, consigue efectos gracias a la fuer­za dosificada con que se tratan los motivos dramáticos. Pero el garbo y la originalidad del escritor al presentar sus innumerables invenciones, no siempre bastan para ocul­tar la vulgaridad de las situaciones.

A. Ahnfelt