Alceo, Antonio Ongaro

Del cruce de las Piscatorias (v.) de Sannazzaro y de Rota con una pedestre imitación de la Aminta (v.) de Tasso, nació esta acción pastoril del italiano Antonio Ongaro (1560-1600?), representada por pri­mera vez en el castillo de los principes Co­lonna en Nettuno, en 1581. La fábula, que se desarrolla en la costa de Anzio, es pobre por la invención, especialmente en los tres primeros actos: tanto que fue en broma definida como el «Aminta mojado», para recalcar que la única novedad respecto al gran modelo, consistía en hacer pasar la acción, en lugar de en el bosque, en la playa marinera. Se advierten ya los signos de la pobreza interior de la época: dada la uniformidad de las imitaciones que empo­breció gran parte de la producción literaria de aquel siglo tan glorioso en otros aspectos, la sola variación de lugares en las escenas, parecía algo natural. Alceo ama a Eurila y la sigue implorando fielmente, pero ella, como la Silvia de la Aminta, es salvaje y desdeñosa: «Hinchada avanza y le despre­cia y tiene — sus bellezas a parte, asco de otro cualquiera». [«Túmida incede e lui disprezza ed ave — Fuor che le sue bellezze ogni altro a schivo»]. El amor de Al­ceo se vierte en versos amables cuando con la naciente Aurora, aparece Eurila. No sabe cuál es más bella, si la naturaleza terrena o la celestial. «A ambas os admira­ba y no sabía — discernir cuál de vosotras dos era más bella: — y varias veces creí que tú, la Aurora, — fueses en la tierra, y ella en el cielo, Eurila» [«Ambedue vi mirava e non sapeva — scerner qual di voi due fosse piü bella: — e piü volte credei che tu l’Aurora — in térra fossi, ed ella in cielo Eurilla»].

Dúos idílicos, églogas y can­tos emebeos, juegos y adivinanzas llenan los dos últimos actos, que quieren ser una novedad respecto al modelo. La acción con­cluye con la victoria del amor: Alceo triun­fa de la bella desdeñosa, que arrepentida se ofrece a él, no como esposa, sino como esclava de sus deseos. Alceo le da un co­llar y le pide, como prenda de amor, un beso. También los personajes secundarios, como Alcipes y Timeta, están calcados en la Dafne y el Tirsi de la Aminta, pero son algo más materiales y menos alados que éstos, y todo el drama, que aun siendo obra de gentil poeta, queda bastante por bajo de la gracia leve de Tasso. Es más; si pa­reció algo grande a sus contemporáneos y su fama perduró largo tiempo, el drama de Ongaro no tiene hoy día el menor relieve, si no es como señal del éxito que tuvo la fábula pastoril de Aminta. Alceo se impri­mió por vez primera en Venecia, en 1582, y por segunda vez en Padua, en 1722.

G. Franceschini