Aecio, Pietro Metastasio

[Ezio]. Melodrama en tres actos de Pietro Metastasio (Pietro Trapassi, 1698- 1782), representado con música de Pietro Auletta, en Roma en 1728. Aecio, triunfa­dor de Atila, aparece en escena cuando se celebran en Roma, en su honor, las fiestas decenales. El emperador Valentiniano III le acoge con signos de jubilosa gratitud, pero su falso amigo Máximo, le informa de que el emperador quiere para sí a la bella Fulvia, prometida de Ascia. Fulvia (hija de Máximo) sabe en tanto que su padre quie­re darla como esposa a Valentiniano, para que ella lo mate. La situación se delinea clara y compleja; Aecio está seguro de ob­tener la esposa y, cuando el emperador le propone en lugar de ella a su propia hermana Honoria, la rehúsa reclamando a Fulvia. Entretanto, Honoria ofendida y Fulvia desesperada sienten celos mutuos. El emperador sale incólume de un atenta­do preparado por Máximo, que trata de que recaigan las sospechas sobre Aecio; pero Fulvia hace fracasar la maniobra de su pa­dre, advirtiendo a Aecio, quien, poco des­pués, es detenido por su amigo Varo.

Empe­rador y general se enfrentan en un colo­quio áspero y borrascoso, y la suerte de Aecio parece perdida cuando Máximo azuza contra él también el resentimiento de Ho­noria. Su hermano la destina ahora a me­jores bodas con Atila. Y toma para sí a Fulvia, en tanto somete a proceso a Aecio, que será aprisionado. Valentiniano finge perdonarle, ordenando después a Varo que le mate al salir de la prisión; pero enton­ces aparece Honoria: el verdadero autor de la conjuración ha sido descubierto, el sicario ha confesado acusando a Máximo de haberle mandado. Valentiniano está des­esperado por las intrigas que le rodean y por las pasiones que le han condenado a la injusticia: «por todas partes el temor — el peligro me rodea. — Váyase la vida, — ter­mine el martirio: — Vale más morir — que vivir así. — La vida me disgusta, — si el hado enemigo, — la esperanza, la paz, — la amante, el amigo — me los quita en un momento»—. Pero Varo, no mata a su infe­liz amigo: Aecio está a salvo y Valentinia­no le concede la mano de Fulvia. Aecio, ge­neroso, pide gracia para Máximo y también para el desobediente Varo. «A tan gran intercesor nada se niega». Y el final es ale­gre, a despecho de la historia. Aecio es un melodrama basado en las peripecias, que se precipitan rápidas y a grandes golpes escé­nicos en el séptimo acto, sobre una compli­cada trama de pasiones. La acción parece forzada, a pesar de la agilísima técnica tea­tral : queda la efusión lírica, acentuada y sostenida con su natural complemento melódico.

M. Ferrigni