Comentarios Bíblicos de San Jerónimo

Junto a su actividad de traductor de la Biblia (v.), y como complemento de ella, San Jerónimo (hacia 347-420) realizó una larga serie de obras exegéticas sobre los es­critos del «Antiguo» y del «Nuevo Testa­mento» cuya lista damos aquí, indicando para algunas la fecha de composición. «An­tiguo Testamento»: Abdías (396; un primer comentario, perdido, es del 375); Ageo (ha­cia 392); Amos, 1. I-III (406); Habacuc, 1. I-II (h. 392); Joel (406); Jonás (395-396); Malaquías (406); Miqueas (h. 392); Nahum (h. 392); Oseas, 1. I-III (406); Sofonías (ha­cia 392); Zacarías, 1. I-III (h. 392); Daniel (406-8); Ezequiel, 1. I-XIV (410-15); Jere­mías, 1. I-VI (415-20); Isaías, 1. XVIII (408- 10); Salmos: Commentarioli in Psalmos (392); VII Tractatus super Psalmos X-XVI (402); Eclesiastés (389-390). «Nuevo Testa­mento»: Mateo, 1. I-VII (398); Marcos (392- 401?); Epístolas de San Pablo: Gálatas, 1. I-III (386-7); Efesios, 1. I-III (386-7); Tito (386-7); Filemón (386-7). A estas obras de­ben añadirse las siguientes: 1) los prefacios a la traducción de cada uno de los libros del «Antiguo Testamento» (v. Vulgata); 2) la edición revisada de un comentario de Victo­rino de Pettau sobre el Apocalipsis; 3) la traducción de las homilías de Orígenes sobre Jeremías (379-381), Ezequiel (id.); Isaías (ídem); Cantar de los Cantares (382-84); Lu­cas (388-391). En todos estos comentarios, muchos de ellos escritos en muy poco tiem­po y que revelan la prisa de la redacción, San Jerónimo sigue sustancialmente un tipo de interpretación literaria, crítica e histó­rica, no sin hacer algunas concesiones al tipo de exégesis más en boga, de la que Orígenes había sido maestro insuperable: la exégesis alegórica.

Relacionadas también con estos trabajos propiamente exegéticos están las tres obras de Jerónimo (las tres pertenecientes al período 386-391): Líber hebraicarum quaestionum in Genesim; Líber de sítu et nomíníbus locorum hebraícorum; Líber de nomíníbus hebraicis, cuyo objeto es ofrecer a los occidentales, de modo diver­so, instrumentos de estudio, e iniciarles en la exégesis hebrea y en el genuino sentido del texto bíblico. La primera obra es una colección de leyendas rabínicas relativas al Génesis (v.) y de datos particulares sobre la geografía palestinense; la segunda es sustan­cialmente una traducción del griego, con adiciones y notas, de la obra de Eusebio de Cesarea sobre la geografía de Palestina; la tercera es una completa refundición de los Onomásticos bíblicos atribuidos a Filón y a Orígenes: colección alfabética de los nom­bres propios de la Biblia con la adición, para cada uno de ellos, de los respectivos signi­ficados etimológicos relacionados por Jeró­nimo, a veces arbitrariamente, con la len­gua hebrea. La obra es un hormigueo de errores y arbitrariedades de toda clase; con todo, ha nutrido durante muchos siglos la exégesis latina hasta el renacer de los es­tudios hebreos.

M. Niccoli