Los protocolos de los sabios de Sión (Anónimo)

Los protocolos de los sabios de Sión es un panfleto antisemita aparecido en la Rusia zarista cuyo objetivo era justificar ideologicamente los pogromos que sufrían los judíos. El texto sería la transcripción de unas supuestas reuniones de los "sabios de Sion", en la que estos sabios detallan los planes de una conspiración judía, que estaría extendida por todas las naciones de la Tierra, y tendría como fin último el hacerse con el poder mundial.

Actualmente, se considera uno de los fraudes literarios más notorios de la historia (como los Diarios de Hitler), e incluido dentro de los fraudes históricos importantes (como el descubrimiento del Hombre de Piltdown).

Historia

Si bien ha sido muy leído y citado por sectores antisemitas, su verdadera autoría resulta confusa. La teoría más conocida dice que fue obra de los servicios secretos zaristas, que buscaban desacreditar a la izquierda bolchevique acusándolos de colaborar con la teoría conspiracionista judía expresada en el libro (Trotsky, por ejemplo, era de ascendencia judía). En diciembre de 1901, un oscuro personaje conocido por el alias de Sergei Nilus dijo haber traducido al ruso unos textos que en conjunto tituló Los protocolos de los sabios de Sión. Durante los primeros quince años, los Protocolos tuvieron escasa influencia. A partir de 1917 vendieron millones de ejemplares en más de veinte idiomas.

Contenido del documento

Actualmente existen versiones disponibles online, traducciones del supuesto original de Sergei Nilus:

  • Versión en inglés- En formato PDF, comentada previamente y destacada como fraude en cada página
  • Versión en español – En formato HTML y traducido del inglés.

El documento y la Teoría de la conspiración

La creación de este documento se ha señalado como un claro ejemplo de la persistencia de las teorías conspirativas que, en una coyuntura política de crisis social, avivan los prejuicios y las fobias al proporcionar una coartada ideológica para el antisemitismo. Así, entre otras acciones, este falso texto inspiró la masacre de 60.000 judíos (a los que se responsabilizó de la Revolución de 1917) a manos de las autoridades bielorrusas.

En países islámicos
Este mito de la conspiración judía internacional, lejos de mitigarse con el paso del tiempo, continúa proliferando en lugares donde prima el antisemitismo. En concreto, en los países islámicos existe un público excepcionalmente receptivo a este mensaje. Debido a ello, las versiones en árabe de los Protocolos se han multiplicado, y son difundidas por diversos medios, desde fotocopias hasta Internet, pasando por textos académicos o la televisión por satélite. Se llegan a citar como referencia en textos oficiales educativos elaborados por la ANP para "explicar" la política de Israel[1]. Los Protocolos llegan a ser citados para explicar teorías alrededor de hechos como el 11-S o el asesinato del primer ministro libanés[2].
Análisis

Una lectura del panfleto permite deducir que se trata de una fabricación poco lúcida:

  • Posee un carácter autoinculpatorio (es decir, el narrador —un supuesto anciano de Sión— se culpa a sí mismo de los males del mundo).
  • Carece totalmente de raíces lingüísticas y culturales judías (no parece escrito por un judío).
Con todo, el mito traspasó las fronteras de Rusia, y aún hoy en día hay quienes todavía consideran que la organización secreta es real.

Pruebas de un plagio

En 1921, un miembro de la redacción del diario Times de Londres, Philip Graves, quien se encontraba entonces en Estambul, encontró una copia gastada de un libro en francés titulado Diálogos en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu, o la Política de Maquiavelo en el siglo XIX. El autor era anónimo («Por un contemporáneo»).

El libro —como descubrieron rápidamente los miembros de la redacción del Times— había sido escrito en 1858 por Maurice Jolý, un abogado francés. En su novela, en forma de un supuesto diálogo de ultratumba entre Montesquieu y Maquiavelo, Jolý atacaba a Napoleón III. El resultado fue que Jolý fue encerrado en prisión por quince meses.

Philip Graves se dio cuenta inmediatamente del parecido extraordinario entre estos Diálogos de Jolý y los Protocolos de Nilus. Había párrafos enteros que habían sido copiados literalmente, mutatis mutandis por el cambio entre diálogo (entre los dos franceses) y monólogo (del «sabio de Sión»).

Graves había hecho un descubrimiento de la mayor importancia. En tres largos artículos publicados en el Times de Londres de los días 16 a 18 de agosto de 1921, reveló la verdad sobre la falsedad de los Protocolos.

Graves demostró que el autor, quizás el mismo Nilus, había simplemente plagiado los Diálogos de Jolý, cambiando el original y agregando material (en parte copiado de Goedsche, otro autor antisemita de mediados del s. XIX) para servir a sus propósitos.

Los siguientes son algunos ejemplos de estos plagios:

Organizaré, por ejemplo, inmensos monopolios financieros —reservas de la fortuna pública— de los que dependerá tan estrechamente la suerte de todas las fortunas privadas, que al día siguiente de cualquier catástrofe política serán absorbidas con el crédito del Estado. Usted es economista, Montesquieu: pese el valor de esta combinación. Diálogos de Jolý (p. 75) Bien pronto organizaremos enormes monopolios —colosales reservas de riquezas— en los que las fortunas de los cristianos, incluso las grandes, dependerán de tal forma de ellos, que al día siguiente de una catástrofe política serán absorbidas con el crédito de los Estados. Señores economistas aquí presentes, consideren la importancia de esta combinación. Protocolos de Nilus (p. 42) Es preciso llegar a que en el Estado haya solamente proletarios, algunos millonarios y soldados. Diálogos de Jolý (p. 77) Es preciso que en los Estados haya solamente proletarios, algunos millonarios… y soldados. Protocolos de Nilus (p. 45) Sila volvió deificado, nadie tocó un cabello de su cabeza. Diálogo de Jolý (p. 159) Sila estaba deificado (nadie tocó un cabello de la cabeza de Sila). Protocolos de Nilus (p. 93)

En total hay más de 160 pasajes en los Protocolos (correspondientes a un 40% del texto total), que están evidentemente basados en pasajes en Jolý. En nueve de los capítulos, el texto copiado alcanza a más del 50%.

Hay que señalar que a veces Nilus se equivoca, pierde el hilo y no entiende quién está hablando, ya que mezcla los juicios contradictorios de los dos personajes de la obra de Jolý.

Cita en latín

Un detalle grotesco de los Protocolos es la única cita en latín: Per me reges regnant (‘por mí los reyes reinan’). Es una cita bíblica del libro de los Proverbios (8, 15, pero extraída de la Vulgata (la traducción católica de la Biblia). Es inconcebible que en el Congreso de Basilea, donde muchos (si no todos) los participantes hablaban o entendían el hebreo, el conferenciante hubiera tenido que recurrir a una traducción católica de la Biblia, en vez de citar el original hebreo: Bi melajim imlejú (‘por mí los reyes reinan’).

Comentario a los Protocolos [editar]

En enero de 1938 el sacerdote católico francés Pierre Charlés publicó en la revista Nouvelle Revue Théologique un artículo comentando la influencia de los Protocolos en el sempiterno antisemitismo europeo.

Si se los toma como un programa, los Protocolos […] son sólo una serie de divagaciones sin importancia, que delatan a cada momento la incoherencia del redactor y su ignorancia de las nociones más elementales. Nadie podría jamás llevar a ejecución ese programa, porque hormiguea de contradicciones y de visible insania. Está comprobado que estos Protocolos son una falsificación, plagiada torpemente a partir de la obra satírica de Maurice Jolý y compuesta con el fin de hacer odiosos a los judíos, excitando contra ellos las pasiones irreflexivas y ciegas de las personas más ignorantes. El Congreso Sionista de Basilea (Suiza) de 1897 no tuvo absolutamente nada que ver con la composición del panfleto ruso. Se puede discutir sobre el fin perseguido por el autor de la falsificación. Parece, en verdad, que debe relacionárselo con la situación interna de Rusia y con el manifiesto zarista del 30 de octubre del mismo año. Pero no queremos examinar este punto para no mezclar conjeturas con esta conclusión de por sí clara. El odio es como la legendaria túnica envenenada de Deyanira, de la que su esposo Hércules nunca logró desprenderse. El odio es el tesoro que el hombre más ferozmente guarda; y el hombre lapida con rabia a aquellos que intentan arrebatárselo.

Versión española de Wikipedia

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