El Zar Boris, Alejo Tolstoi

[Zar Boris]. Conocida tragedia del poeta y dramaturgo ruso Alejo Tolstoi (Aleksej Konstantinovič Tolstoj, 1817-1875), publicada en 1870 como ter­cera parte de una trilogía histórica cuyas otras dos partes son La muerte de Iván el Terrible (v.) y El zar Fëdor Joannovič (v.) El fondo histórico de la tragedia es el mis­mo de la tragedia pushkiniana Boris Godunov (v.); sin embargo, está tratado de dis­tinto modo: la tendencia realista se funde en ella con una tendencia idealista que hace de Boris el ideal del zar y del padre de familia ruso, exagerando así lo que sólo había sido un punto de vista, y no el único,, de la obra de Pushkin, y que el propio Tols­toi, al representar a Boris en las otras dos partes de la trilogía, había eliminado por completo. El sentimentalismo arrastra en cierto sentido al poeta, en menoscabo del significado histórico de la tragedia, y en parte también de su realización artística; por ello la obra merece recordarse más como un eslabón en la tradición del teatro nacional, que por sí misma.

E. Lo Gatto

Zachar Berkut, Ivan Franko

Novela histórica de Ivan Franko (1856-1916), publicada en Lvov en 1883. Evoca la vida de la Ucrania monta­ñosa durante la invasión tártara (siglo XIII) cuando el príncipe Danylo de Halič, des­pués de la desgraciada batalla de Kalka, intentaba organizar en los Cárpatos los nú­cleos de resistencia a los terribles invaso­res de las estepas asiáticas. Ignorando que su cortesano, el boyardo Tuhar Vovk, le hizo traición con los tártaros, le concede vastas propiedades en los montes de los Cár­patos, ricos en caza.

Durante una cacería organizada por Tuhar Vovk, el joven Maksym Berkut, hijo del nonagenario Zachar Berkut, jefe de la localidad, salva la vida a la bella Miroslava, hija de Tuhar Vovk, atacada por un oso. Los dos jóvenes se aman; pero cuando Maksym pide al orgu­lloso boyardo la mano de su hija, éste la niega al «campesino». Tuhar Vovk es citado ante el tribunal por sus continuas viola­ciones de los derechos del municipio, pero el boyardo no se somete a la decisión del tribunal y durante la sesión mata a uno de los presidentes, Vojak, que está a punto de revelar su traición. El boyardo huye enton­ces con su hija y se une a los tártaros, junto con los cuales asalta la aldea. La mi­licia local, mandada por Maksym, da prue­bas de extremado valor, pero es extermi­nada y sólo Maksym, hecho prisionero, se salva gracias al amor de Miroslava. Pero ésta, no pudiendo soportar la infamia de su padre, se refugia junto a los ucranianos que se esconden en las montañas.

Siguiendo el consejo del viejo Zachar Berkut, los ucra­nianos obstruyen la salida del valle» y el agua del torrente, que se precipita en el valle, comienza a inundar al ejército tár­taro, que está allí acampado. Burundaj, el jefe de los tártaros, propone entonces a Zachar Berkut restituirle su hijo si los ucranianos les permiten salir de valle. El viejo rehúsa indignado. Pero cuando Bu­rundaj está a punto de matar a Maksym, Tuhar Vovk, arrepentido, le corta el brazo con su espada. Los tártaros perecen y Zahar Berkut, mientras muere feliz por la victoria obtenida, bendice a su hijo y a Miroslava, prediciendo la unión nacional. La novela de Ivan Franko tuvo gran éxito por el interés dramático de sus aconteci­mientos, su vigoroso sentido de la vida he­roica y salvaje y por su ardiente sentimien­to nacional, el cual, sin embargo, falsea demasiado los efectos poéticos de la obra con su gratuita idealización romántica.

E. Onatskyi

Yüan Shih, Sung Lien y Wang Wei

[Historia de la dinastía de los Yüan]. Esta obra sobre la historia china fue escrita por una comisión presidida por Sung Lien y Wang Wei y terminada en 1370. Narra en diez volúmenes la historia de la dinastía mongol Yüan (1280-1367), fundada por Qubilai-Kan, sobrino de Gengis-Kan. Qubilai, derrocada la dinastía china de los Sung, después de una dura guerra, asumió la corona del Imperio chino incorporándolo al mongol.

Esta obra, vastísima, adolece de la prisa con que fue compilada (en dos pe­ríodos de ocho y seis meses). Llena de desproporciones en el tratamiento de cada Uno de los temas, no puede dar Un Conocimiento exacto y completo, ya por la escasa biblio­grafía consultada, ya por su ignorancia dé los compiladores, que no conocían las len­guas extranjeras, y probablemente ni siquie­ra la mongol, ya porque del vastísimo impe­rio de los mongoles se limita a describir solamente la China, haciendo caso omiso de todas las demás regiones. La historia de la dinastía Yüan ha sido reanudada moderna­mente por Ko Shao-wên (m. 1934), que la completó y modernizó teniendo en cuenta los numerosos estudios de estos últimos siglos. La nueva historia de la dinastía de los Yüan [Hsin Yüan Shih] está dividida en doscien­tos cincuenta y siete volúmenes que tratan del mismo tema que el Yüan Shih, dividi­dos a su vez como sigue: veintiséis sobre los reinados de los emperadores de la dinastía, desde Gengis-Kan en adelante; siete sobre los índices y las crónicas; setenta sobre la cultura, ciento cincuenta y cuatro sobre las biografías de los personajes ilustres y los países extranjeros que pertenecieron al Im­perio mongol.

Esta obra, de mucho más va­lor que la precedente, tanto por ser más rica y completa, como por lo interesante de la narración, tiene, sin embargo, el defecto de haber seguido demasiado de cerca el anti­guo método usado hace dos mil años por el más grande historiógrafo chino, Ssû-ma Ch’ien, lo cual le quita carácter de moder­nidad. Además le quita valor también la cir­cunstancia de faltar en ella la parte bibliográfica, de manera que no se pueden cono­cer las fuentes en que ha bebido el autor.

Y. Feng Chi

Yosipón, Anónimo

[El pequeño José]. Es el título de una crónica medieval escrita en hebreo por un judío que vivió en Italia probable­mente a principios del siglo X. El gaón Sa’adiá (m. en 942) cita el Yosipón junto con Hasday ibn Šaprūe, gran mecenas de los estudios hebraicos y ministro del califa ‘Abd al-Rahmān III de Córdoba. El autor del Yosipón conoce bien Italia, las lenguas clá­sicas y «la lengua vulgar».

Conoce Roma y también la Italia meridional. Las fuentes son: los Apócrifos, la literatura hagádico- midrasica (narrativa), Flavio Josefo, Egesipo, la versión novelesca de Alejandro y los escritos de Eusebio. El autor del Yosipón quiere darnos una visión histórica, aunque legendaria, que abarca las vicisitudes del pueblo judío desde el fin del período bíblico hasta la destrucción del segundo templo. Fantásticas guerras entre Roma y Babilonia, entre Asuero y el rey de Macedonia; trata de los Asmodeos, de Herodes, de la guerra contra los romanos hasta la caída de Ma­sada. El autor del Yosipón no tiene ante sus ojos la Vida de Flavio Josefo, conoce el Bellum Judaicum sólo en su refundición latina bajo el nombre de Egesipo.

En él no encuentra, a causa de una omisión, el nom­bre del soldado José de Matatías (Flavio Josefo), pero encuentra un Yosef ben Gorión, a quien hace hablar en primera per­sona. Algunos han creído que la crónica ha sido atribuida erróneamente a Yosef ben Gorión, patricio de Jerusalén que tomó parte en la insurrección contra los romanos del año 66.

E. Zolli

Ŷāmfal-Tawārī, Rašīd al-Dīn Fazlallāh

[Colección de histo­rias o Historia comprensiva]. Obra persa de Rašīd al-Dīn Fazlallāh (12479-1318). Es una historia universal dividida en dos partes, con un apéndice. La primera parte, dedi­cada a Gazán-Kan (1295-1304), que fue el que encargó la compilación, comprende dos subdivisiones: una narra la historia de los turcos y de su organización tribal; la otra expone las vicisitudes de los mongoles y la historia de Gengis-Kan, precedida por la de sus antecesores y seguida por la de los des­cendientes hasta Ulgiaitu.

La segunda parte expone primeramente las hazañas del suce­sor de Gazán, Muhammad Khudabanda Ul­giaitu (1304-1316), a quien está dedicada, tratando luego de los profetas, de los cali­fas, de las dinastías turcas gaznávidas y se- llúcidas y del Jwarīzm (Corasmia), de los ismaelíes y de todos los pueblos de la tierra según la raza y las localidades: turcos, chinos, israelitas, francos (cristianos occi­dentales), hindúes. El apéndice comprende mapas y una lista descriptiva de las princi­pales vías de comunicación. La obra es im­portante especialmente por las partes que se refieren a Gengis-Kan y Ulagú. De este último, Rašīd expone también toda la genea­logía y habla de sus numerosas mujeres y de sus hijos, yernos y nietos. Después de haber tratado brevemente de los aconteci­mientos que precedieron a su ascensión al trono, expone los sucesos de su reinado (1252-1265) y particularmente la expedición contra los ismaelíes o asesinos, que culminó con la toma de la fortaleza de Alamut, famoso escondite del Viejo de la Montaña y la caída del califato de Bagdad (1258).

A pesar de que Rašīd afirme que el his­toriador debe exponer los acontecimientos sin expresar juicios conforme a la tradición, la figura de Ulagú (antepasado de su señor) es presentada con excesiva simpatía e in­dulgencia; entre otras cosas, hace pasar casi en silencio la destrucción del máximo cen­tro de la cultura oriental, Bagdad, con la bárbara matanza de gran parte de sus ha­bitantes, lo que significó la destrucción irreparable de la civilización musulmana. La obra de Rašīd, en parte formada por anécdotas pintorescas y mezclada con versos y citas del Corán (v.), es una de las mejo­res del género dentro de la literatura persa.

G. Lupi