La Fuga a Venecia, Georg Kaiser

[Die Flucht mach Bendiga]. Esta pieza del dramaturgo ale­mán Georg Káiser (1878-1938) pertenece a una serie de obras históricas. Ésta concre­tamente se refiere a la historia literaria. Pone en escena la famosa aventura de George Sand y Musset. Éste se ha refugiado en Venecia para sustraerse a las emociones amorosas que le impiden trabajar, aunque la verdad histórica es completamente opues­ta, ya que George Sand y Musset hicieron el viaje juntos. Pero aquí se reconoce ya uno de los temas preferidos de Kaiser, la huida del individuo frente a aquello que amenaza su personalidad; a veces es tam­bién la huida de la personalidad frente a ella misma en cuanto puede paralizar al artista en su libre voluntad de creación. Así, pues, George Sand sigue a Musset y vuelve a encontrarle otra vez. Este nuevo encuen­tro y las numerosas complicaciones que de él se derivan provocan en el alma del poeta un choque doloroso que será causa de que salga de la aventura con una herida san­grante y profunda. Por el contrario, George Sand encontrará en ella acicate para es­cribir nuevos libros. La mujer es presentada como un «ser inhumano que no tiene más sensibilidad que aquella gracias a la cual puede describir sus sentimientos». Pero este ser inhumano es para Kaiser el verdadero artista, mientras que Musset no será nun­ca nada más que un hombre. Las últimas palabras de la obra: «La palabra mata a la vida», revelan el pensamiento del drama­turgo. La tesis puede defenderse, pero el ejemplo de Musset está mal escogido, pues lo mejor de Musset artista, el ciclo de las Noches (v.), ¿acaso no ha nacido precisa­mente de sus decepciones amorosas? Por otra parte, Kaiser toma la verdad histórica muy a su capricho; por ignorancia o por desenvoltura, no titubea en presentar a Mallarmé como uno de los amantes de George Sand.

De la Fuerza del Actual Gobierno de Francia y de la Necesidad de Unirse a Él, Henri-Benjamin Constant de Rebecque

[De la forcé du gouvernement actuel de la France et de la nécessité de s’y rallier]. Es el primer escrito político de Henri-Benjamin Constant de Rebecque (1767- 1830), publicado en 1796. El joven autor enseña que el movimiento que sigue al Te­rror es fundamental para el desarrollo de la Revolución: «el orden y la libertad están en un lado, en el otro el despotismo y la anarquía». Olvidando odios y nostalgias, hay que actuar decididamente por la nueva historia: la actividad del gobierno consti­tucional, respetuoso hacia la ley, pero de­seoso de nuevas conquistas, ha de ser apo­yada por los ciudadanos que deseen el bien público. La moderación y la conciencia son los verdaderos guías de un estado: los par­tidos y las luchas internas estropean los buenos principios. El mismo hecho de su- cederse los hombres y los partidos en una positiva colaboración no puede producir más que ventajas, sin excitar a nuevas lu­chas o venganzas rencorosas. De la misma manera, el gobierno encuentra en la cola­boración de los mejores ciudadanos la ayu­da indispensable para no caer en abstrac­ciones.

Los errores de la Revolución (el autor recuerda aquí con ardor el ejemplo sangriento de la política de Robespierre) no han de inducirnos a abrazar antiguos ideales ahora ya superados: el feudalismo, con sus privilegios, ya no tiene razón de ser frente a la nueva clase, consciente y de­cidida, de los ciudadanos de Francia. No la violencia, sino la persuasión, ha de guiar la acción política: solamente unos hombres descontentos e inquietos han atacado el go­bierno de la constitución. Constant defiende al Directorio, por ser constitucional. Las dificultades de los comienzos serán supera­das con la buena voluntad de todo el mun­do. Pronto se verá cómo, con las ventajas de la nueva política, será posible estable­cer una república en un gran estado, y cómo solamente la centralización puede asegurar la libertad, combatiendo el capricho y los abusos. Este ensayo es impor­tante en la obra del gran liberal, porque revela una meditación profunda de los pro­blemas morales, y, al mismo tiempo, un co­nocimiento muy claro de los factores que guían los acontecimientos históricos. Ya en esta obra juvenil son notables los contactos con el pensamiento político de Montesquieu y con la política constitucional inglesa.

C. Cordié

La Fuerza, Paul Adam

[La Force]. Novela del francés Paul Adam (1862-1920), publicada en 1899, como primera parte de una tetra­logía: Le temps et la vie (v. El hijo de Austerlitz, La Astucia, Bajo el sol de julio). En ella, el autor evoca, bajo otro nombre, las vicisitudes de su familia en el marco histórico de la epopeya napoleónica y del reinado de Carlos X, poniendo de manifiesto la fuerza misteriosa e incorruptible del ins­tinto de la raza y de sus tenaces vínculos. Con esta vigorosa obra, en la que se libera de un cierto obscuro simbolismo anterior, el autor se convierte en renovador de la novela histórica en Francia por la fuerza épica con la que teje, sobre la trama de acontecimientos históricos y políticos, de guerras y de batallas, los hilos de un aná­lisis psicológico y de una narración humana profundizada hasta las raíces.

Bernardo Héricourt, el protagonista, representa la vi­viente exaltación de la fuerza viril en to­dos sus aspectos y en todas sus conquistas: desde la guerra al amor, de la lucha a la victoria, del placer al dolor, hasta una muerte gloriosa. El padre, viejo y loco, su hermana Aurelia, vinculada a él por unos sentimientos espiritualizados bastante am­biguos; su hermana Carolina, avara e in­trigante; su mujer, con la que apaga su erotismo; sus cuñados intrigantes y politi­queros; todos sus familiares, forman, a su alrededor, como un coro que subraya su personalidad. Hijo de la revolución, fautor de la romanidad, propugnador del culto de la fuerza, siendo en su interior, por estas mismas aspiraciones, antagonista y rival de Napoleón, su vida, consagrada a la carrera militar, es una sucesión de luchas y de éxitos — a través de las distintas fases de las guerras napoleónicas, en el fragor de los cañonazos, entre el ruido de cascos de caballos, entre las cargas de dragones, ula­nos y cosacos —, interrumpido por breves intermedios sentimentales y vueltas al seno de su familia, durante una de las cuales procrea al «hijo de Austerlitz», el cual será el héroe de la segunda novela del ciclo.

A. M. Speckei,

Fray Luis de Souza, Joáo Baptista de Almeida Garret

[Frei Luiz de Souza]. Drama histórico en tres actos, del portugués Joáo Baptista de Almeida Garret (1799-1845). Estrenado en Lisboa en 1843, obtuvo un gran éxito por la gran fuerza de los caracteres y por el ardiente patrio­tismo que los anima. Doña Magdalena de Vilhena casó, siendo muy joven, con el con­de don Juan de Portugal, brillante caba­llero que, combatiendo valerosamente al lado del rey Don Sebastián en la jornada marroquí de Alcazarquivir (4 de agosto de 1578), desapareció en medio de la reyerta y fue dado por muerto. Al cabo de siete años la viuda casa con el conde don Manuel de Souza Continho, del que tiene una hija, llamada María. Después de mu­chos años, reaparece el primer marido, que no había muerto en la batalla, sino que fue hecho prisionero y, después de liberado, emprendió una peregrinación a Tierra San­ta. Llenos de horror por haber vivido tanto tiempo en pecado mortal, los dos esposos deciden separarse, abandonando el mundo y retirándose a un convento. La joven Ma­ría, grácil y delicada, muere de dolor.

El drama, una de las obras más importantes del autor, se basa en una curiosa leyenda, argumento también de una representación popular, a la que Garrett asistiera en Povoa, pero los personajes tienen un fondo histórico, porque, en efecto, don Manuel de Souza, escritor de temas religiosos e his­tóricos (Vida de Santo Domingo, Anales de D. Juan 11, etc.), después de una vida mundana, tomó el hábito dominico con el nombre de Fray Luis, mientras su esposa se retiró al convento del Santo Sacramento. [Trad. de Emilio Olloqui (Lisboa, 1859) y de José Andrés Vázquez y Antonio Rodrí­guez de León (Cádiz, 1942)].

G. Battelli

Francia e Inglaterra en América del Norte, Francis Parkmann

[France and England in North America]. Monumental obra histórica del norteamericano Francis Parkmann (1823- 1893), publicada en siete partes entre 1865 y 1892. Los títulos de las distintas partes y las respectivas fechas de publicación son: Los pioneros franceses en el Nuevo Mundo [The Pioneers of France in the New World, 1865]; Los Jesuitas en América del Norte [The Jesuits in North America, 1867]; La Salle y el descubrimiento del gran occidente [La Salle and the Discovery of the Great West, 1869]; El antiguo régimen en Canadá [The Oíd Regime in Cañada, 1874]; El con­de Frontenac y la Nueva Francia bajo Luis XFV [Count Frontenac and New France under Louis XIV, 1877]; Montcalm and Wolfe (2 vols., 1884); Medio siglo de lucha [A half Century of Conflict, 2 vols., 1892].

La serie, según las palabras del autor, com­prende «todo el desarrollo del conflicto en­tre Francia e Inglaterra en América, o, en otros términos, la historia de la selva ame­ricana, puesto que yo veía la lucha bajo esta luz… y tenía ante mis ojos, noche y día, las imágenes de la selva». La selva y sus moradores, he aquí el punto central de los trabajos de Parkmann. Su método con­sistía «en animar los hechos con la vida del pasado, y, en lo posible, cubrir el es­queleto con carne. Mantenerse fieles a la verdad histórica no significa tan sólo in­dagar los hechos, por mucha paciencia y escrúpulos que en ello se ponga. El historiador debe procurar empaparse en la vida y el espíritu del tiempo». Pocos escritores han alcanzado su expresión ideal mejor que Parkmann. Lo que Cooper hizo en la no­vela, Parkmann lo hizo, e incluso con ma­yor fidelidad a la naturaleza, en la historia.

C. Izzo