Editar la vida (Michael Korda)

Editar la vida (Mitos y realidades de la industria del libro), de Michael Korda

Michael Korda cuenta su experiencia de varias décadas como editor.
Desde sus comienzos en el mundo editorial hasta casi la actualidad el autor repasa tanto su experiencia con todo tipo de escritores como la evolución del mundo editorial norteamericano.

Habla ampliamente de su elación con autores de best sellers famosos en los años setenta como Harold Robbins, experto en novelas con grandes dosis de sexo, Irving Wallace o Jacqueline Susann, pionera en la promoción personal de su obra, recorriendo el país para vender sus novelas personalmente.

También incide en su relación con autores más reconocidos, tales como Graham Greene, con quien mantuvo una larga amistad antes y después de editar sus novelas, y de quien cuenta varias anécdotas.

O con políticos más o menos ansiosos de publicar sus biografías, entre las que resalta el inesperado fracaso de ventas de la de Ronald Reagan, al que define como muy amable (incapaz por educación de coger la última pasta de un plato), atento con los empleados y algo fantasioso en cuanto a sus recuerdos.

Quizá estos pasajes, sólo una parte de la obra, son los más interesantes para la mayoría de sus lectores, porque se conoce a las personas de las que habla aunque sea de pasada.

El resto, cuando relata los avances editoriales, resulta algo anodino. Y no porque no tenga interés conocer la evolución de la industria, el nacimiento de las ediciones en rústica, los grandes pagos por originales o los enormes cambios que se hacían en los originales antes de su publicación, sino porque habla de unos tiempos y personas que en otros países apenas resultan familiares.

Korda habla también, brevemente, de su propia carrera como escritor, asegurando que, además de sus otras obras, incluso de ficción, ha nacido para escribir la biografía de su tío, el cineasta Alexander Korda, publicada en castellano hace años.

Perjudicado por cierto desorden en que el autor parece ir adelante y atrás en el tiempo y mezclar temas aparentemente distantes, y por una traducción a veces confusa en cuanto a la estructura de las frases, el libro se lee a ratos con interés.

El libro incluye al final un índice alfabético de las personalidades reseñadas.

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Editar la vida (Michael Korda)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Editar la vida (Michael Korda)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

La tercera vía y sus críticos (ANTHONY GIDDENS)

ANTHONY GIDDENS, La tercera vía y sus críticos, Madrid, Taurus 2001, 203 páginas.

 

Este título es un ensayo que supone la continuación de la labor que Giddens inició con la publicación en 1998 de "La Tercera Vía". Se trata de una obra de referencia para el análisis y la argumentación que líderes políticos de puntos muy dispares del planeta están llevando a cabo con el objeto de hallar una tercera vía intermedia entre la socialdemocracia habitual y el liberalismo más hostil. De hecho, su autor ha desempeñado labores de asesoría bajo las órdenes del que se considera el principal impulsor de esta nueva ideología; el primer ministro británico, Tony Blair. Lo que trae de nuevo esta edición con respecto al título previo de 1998 es la inclusión de las críticas más comunes que, sobre todo desde la izquierda tradicional, pero también desde el liberalismo, se han vertido hacia esta novedosa tendencia política. El debate, pues, está abierto, y este libro parece un apoyo fundamental para aquellos que defienden las tesis del nuevo laborismo o nueva socialdemocracia.

La experiencia de Anthony Giddens como reputado sociólogo, que comenzó a publicar a finales de los años sesenta, sacando a la luz desde entonces más de 30 títulos, parece aval suficiente para confiar en que su análisis está siempre regido por la coherencia y el rigor argumentativo. Al margen de estos méritos reconocidos, debemos añadir que "La Tercera Vía y sus críticos" está narrada con un lenguaje asequible, de forma que además de servir de elemento de apoyo y debate para numerosos políticos, periodistas, sociólogos o intelectuales actuales, es un buen camino para el ciudadano de a pie interesado por conocer hacia dónde se mueve la investigación en el terreno del pensamiento político en los comienzos del nuevo siglo.

 

La obra está dispuesta de forma más bien deductiva, es decir, obteniendo conclusiones razonadas partir de datos prácticos. Por medio de ejemplos, Giddens va proponiendo respuestas a los distintos problemas a los que, según él, las naciones y los dirigentes que las guían van a tener que enfrentarse, tanto a corto como a largo plazo. Problemas que, según el autor británico, proceden en su mayoría de un cambio a escala planetaria sin precedentes, y que afecta a multitud de áreas. Se trata de la llegada de la globalización, fenómeno que ha acabado definitivamente por derrumbar los esquemas que durante buena parte del siglo XX dominaron la política internacional, y que plantea la necesidad de establecer nuevas vías de negociación en campos como la economía, la seguridad ciudadana, o, sin ir más lejos, la ecología.

 

El desarrollo de "La Tercera Vía y sus críticos" ha sido concebido en torno a cinco puntos principales de debate, los cuales han constituido definitivamente los cinco capítulos de que consta la obra.

El contenido del primero de ellos, "La tercera vía y sus críticos", hace referencia precisamente a eso: las protestas, objeciones y ataques que desde su mismo inicio ha recibido esta tendencia política, dividiendo tales ataques según su procedencia geográfica. Pero antes de dar cabida a las opiniones de los detractores, la obra hace un breve repaso de la gestación de este movimiento político, centrándose en las dos naciones que, a su manera, lo han llevado a la práctica: Estados Unidos, a través de los Nuevos Demócratas (Bill Clinton) y el Reino Unido, por medio del Nuevo Laborismo (Tony Blair).

Respecto al segundo capítulo, "La socialdemocracia y la tercera vía" el hecho destacable es que el sociólogo británico hace hincapié en que nos encontramos ante la eclosión de unos Nuevos Tiempos, y que estos, y las desigualdades que llevan ligadas, han de ser combatidos mediante los programas que la tercera vía propone. En áreas como la regulación del mercado, la responsabilidad civil, la familia, o la criminalidad; el centro-izquierda, sostiene Giddens, debe ser la referencia.

"Gobierno, Estado y estrategia económica", la tercera parte del libro, centra sus valoraciones en el tema de la necesaria revisión de los pensadores de izquierda de las tesis del papá estado, aludiendo a la responsabilidad individual o a las comunidades civiles para que se lleve a cabo un reparto equitativo de las responsabilidades sociales que genera el mercado. Todo ello, sin obviar una referencia a la globalización económica.

El capítulo siguiente, "El problema de la desigualdad" es sobre todo un análisis comparativo, basado en datos estadísticos, sobre las circunstancias que rodean a los procesos de desigualdad o exclusión social en distintos puntos del mundo. También se realiza una reflexión sobre el concepto de estado de bienestar.

El apartado quinto, "Tomar la Globalización en serio", pone de relieve la necesidad de la instauración de una colaboración internacional entre los estados, en otros asuntos al margen del mundo financiero. Dando por hecho que el proceso globalizador es irreversible, dejando claro que también ofrece muchos aspectos beneficiosos, y constatando que afectará a muchas áreas, el autor británico presenta una serie de fórmulas para contrarrestar las maldades de la globalización en temas como la economía, la ecología, el poder corporativo, la gestión de los procesos bélicos, o la llamada democracia mundial.

Además de estos cinco capítulos que constituyen el cuerpo teórico de este ensayo, encontramos como anexo una bibliografía de las obras que Giddens ha citado en algún momento a lo largo del texto. Completa este anexo un índice temático con todos aquellos términos controvertidos, destacables o novedosos empleados por el autor, así como con los autores, personajes o instituciones que han salpicado con su presencia las páginas de "La tercera vía y sus críticos".

 

El tono didáctico que parece rodear el trabajo de Giddens, queda un tanto solapado por la excesiva implicación que el sociólogo realiza en temas que tal vez exigirían un tratamiento menos doctrinario, más abierto. La tercera vía y sus críticos es a simple vista un tratado de investigación; pero el lector tiene la oportunidad de comprobar cómo este tinte dogmático se transforma en ocasiones en una forma de contar las cosas empeñada en demostrar que la postura del autor es la única válida.

No debe entenderse este apunte como una forma de menospreciar la labor de Giddens. En un ensayo político el autor tiene todo el derecho del mundo a dar por buenas sus opiniones y a amonestar a las opuestas, previa argumentación.

Por ello, es positivo que el sociólogo británico haya dedicado buena parte del libro a recoger las tesis de numerosos y feroces críticos de la Tercera Vía. Este es un buen modelo de honestidad intelectual. De hecho, da la impresión de que la obra que reseñamos no es otra cosa que un intento de dar cabida a las detracciones que recibió su predecesora, escrita un año antes que esta, y que omitía dichas amonestaciones.

Pero Giddens no quiere seducir a la izquierda con su proyecto, sino reafirmar sus propios criterios. Esto es debido a que su programa está orientado a imponerse en el discurso de la dirigencia política y no a suscitar apoyos en las corrientes críticas o pasiones entre la ciudadanía.

En cualquier caso, el seguimiento generalizado que las opiniones de Giddens tiene por parte de mandatarios de lugares tan dispersos, deja patente que entre muchos de los pensadores contemporáneos existe la creencia generalizada de que la nueva era exige nuevas ideas y posicionamientos alternativos a la clásica división entre izquierda y derecha.

Alejandro MORA MARÍN

Centro Universitario Villanueva. Universidad Complutense

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»La tercera vía y sus críticos (ANTHONY GIDDENS)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «La tercera vía y sus críticos (ANTHONY GIDDENS)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

La feria del progreso (Gabriel Zaid)

La feria del progreso es un libro que recoge el trabajo ensayístico del intelectual mexicano Gabriel Zaid. Como buen intelectual a la antigua usanza, Zaíd asiste a todos los palos y habla de muchos temas muy diferentes. Eso sí, siempre emitiendo opiniones argumentadas, contrastadas y basadas en datos. Bueno, muchas veces, las páginas de este libro son también terreno expedito para la ironía y la sana sonrisa para con el género humano.

El libro está dividido en seis partes. Casi todas ellas están dedicadas a la literatura, al arte de leer, a la corrupción editorial o a la ágrafa sociedad actual. Pero también dedica una parte a ensayos variados y otra llamada “El progreso improductivo”, a hablar de economía. No voy a hacer un análisis pormenorizado de esta parte porque me resultó bastante densa y farragosa. En parte debido a mi ignorancia, en parte a que las circunstancias descritas en el libro ya son pasto del pasado en México y en parte a que el propio Zaíd no supo hacerme entender sus ideas. (No iba a tener yo toda la culpa, oigan). De todas formas, es una parte pequeñita del libro que no hace desmerecer al conjunto.

Ya los títulos de las distintas secciones son bonitos, sugerentes, evocadores e incluso misteriosos: “La máquina de cantar”, “Los demasiados libros” o “Cómo leer en bicicleta”. Estos títulos revelan algo acerca del conjunto de artículos o ensayitos que acogen: y es la capacidad que éstos tienen para iluminar partes ocultas de temas manidos, para hacernos adoptar nuevas perspectivas sobre temas que, de tan sobados, ya teníamos arrinconados en la carpeta de lo asumido. Gabriel Zaid plantea, a cada página, un reto al lector, un desafío a romper con lo convencional, con las firmes asideras del pensamiento común; Zaid nos pide que caminemos solos y para ello, nos muestra cuántas de nuestras ideas son lo que los franceses llaman “idées reçues” (ideas recibidas) y a lo que nosotros decimos prejuicios.

“La máquina de cantar” aborda los temas de la escritura automática, la posibilidad de crear máquinas capaces de mezclar palabras que constituyan canciones; la posibilidad de conseguir una máquina que fabrique sonetos. Esto ya lo planteó el sabio Juan de Mairena y aún así se hizo realidad. Zaid plantea un sistema lógico que será capaz de escribir y ordenar todos los sonetos del mundo, por ejemplo, al mendeveliano modo. De las distintas aberraciones que surgen de las máquinas fabricadas y concebidas por distintos gurús de la literatura, Zaid pasa a hacer una defensa de la lectura personal, de lo que él llama una “lectura concreta”, que obedece a ciertas necesidades y es capaz de dar significados no mecánicos a lo escrito. “La literatura, dice Zaid, es el medio abstracto de alcanzarse a uno mismo como concreto”. Esto, parece lo mismo que “lo universal concreto” hegeliano, ¿verdad? Zaid une los actos de escritura y lectura y no los quiere disociar. Y es que, efectivamente, fundirse en lo literario, hallarse a uno mismo en lo concreto no es más que verse maravillosamente bien expresado en una obra de otro. Por eso las obras literarias son antorchas que nos iluminan el camino y también las causas de que caminemos. Nos hacen conocernos mejor y nos aportan la reconfortante sensación de que no estamos solos, puesto que hay quien es capaz de expresar lo que yo siento tal y como yo lo siento. Así, dice Zaid, “una de las más válidas razones para escribir es poder leer algo que uno necesitaba leer”. La verdad es que me parece una idea bastante cierta: escribimos para expresarnos porque no hemos encontrado la expresión exacta de lo que nos sucede en otros. (Y a veces, dice Zaid, se escriben cosas anodinas, poco interesantes y poco literarias, precisamente porque se ha leído poco y no se sabe que lo nuestro, lo que nos abre las carnes ya está expresado excelsamente en Dostoievski o en Flaubert).

Otra de las grandes ideas de Zaid en esta primera parte del libro habla de la naturaleza creadora de la literatura. Y es que cuando dudamos desesperadamente, ¿no pensamos siempre en Hamlet? Cuando acometemos hazañas en pos de un sentimiento anacrónico, ¿no nos acordamos de Alonso Quijano? Dice Zaid que la duda hamletiana o la noche oscura del alma son cosas que cobraron existencia con su verbalización, que fueron creadas e incorporadas a la naturaleza y por lo tanto, han pasado a formar parte del acervo humano.

En “Leer poesía”, Zaid aborda aspectos de eso tan controvertido que es “la lectura de poemas”. Y es que… ¿cuánta gente dice que no lee poesía porque no la entiende o porque no le transmite nada o porque le aburre? Para Zaid sólo hay una solución: la única manera de leer poesía es embarcándose. En esta parte del libro, el autor no se adentra sesudamente en los recovecos de lo que significa o deja de significar tener una experiencia poética al timón de un poema, sino que coge tres o cuatro versos que a él le encantan y nos los lee y nos enseña lo que ha encontrado en ellos, y se deja llevar por la corriente de belleza, y simplemente, al final, grita: ¡qué hermoso! Y a uno le quedan ganas de saber leer como él.

Resulta curioso el artículo “Un gato cruza el puente de la luna”, en el que se ofrecen diversas interpretaciones de distintos lectores sobre este verso de Octavio Paz. En el ensayo “Dicho sea con temor”, Zaid parte de la perogrullada: “Los textos de poesía… son más breves que los de prosa”, para demostrarnos que ni siquiera obviedades como ésta están exploradas a fondo y que, alguien como él, es capaz de decir muchas cosas nuevas acerca de la poesía partiendo de esta frase. Y efectivamente, la narrativa se mueve en espacios más amplios, abarca más, la poesía (e incluso el poema en prosa) ha de ser capaz de soltar el resplandor en un espacio más acotado, en un texto más breve, en definitiva, en un número muchísimo menor de sílabas. “La riqueza del poema es como la riqueza del dibujo: dibujar es omitir”. ¿Se puede prosificar un poema? Sí, claro, cómo no, se puede contar en prosa lo que viene dado en un poema. Imaginemos que en vez de “Enhiesto surtidor de sombra y sueño/que al cielo acongojas con tu lanza” alguien dice: en el centro de un claustro de piedra surge un ciprés tan natural y tan alto que parece que está pinchando el cielo. Pero no es la misma verdad la que opera en ambos casos. Los versos de Gerardo Diego son una verdad que depende del número de palabras que la expresan. Y ahí está la magia de la poesía. Parece casi un misterio pitagórico. Los siguientes ensayos de esta parte son lecturas de Zaid, desde “los azules que se caen de morados” hasta un soneto de Manuel Ponce. En este sentido, Zaid nos aporta su maleta llena de libros y nos deja conocer nuevos autores, pero además, nos da las claves para aprender a leer como él.

“Los demasiados libros” se mete con los libros en tanto objetos físicos. El primer ensayo de este grupito se llama “La superación tecnológica del libro” y es una defensa absoluta de la superioridad tecnológica del libro frente a otros soportes. Aporta los siguientes argumentos: 1. Los libros pueden ser hojeados. 2. Un libro se lee al paso que marca el lector. 3. Los libros son portátiles. 4. Los libros no requieren cita previa (lo abres cuando quieres). 5. Los libros son baratos. 6. Los libros permiten mayor variedad (a diferencia de los programas de televisión). Son todas ellas razones, que de tan obvias, quizás ni siquiera habíamos pensado. En otro ensayo aborda los porqués de que se lea tan poco, preocupación anual de nuestros ministerios.

En este grupo de artículos, Zaid también hace reflexiones muy certeras sobre la infinitud de libros editados, sobre las bibliotecas personales como “proyectos de lectura” y sobre el ansia de escribir pero no de leer. El artículo “La oferta y la demanda de la poesía” me llamó mucho la atención porque pone ejemplos de revistas que tienen la oferta de publicar poemas de un suscriptor que compre cuando menos cinco libros al año (por ejemplo). Dice, por ejemplo, que Plougshares “recibe 16.000 textos al año de unas 6.000 personas, de las cuales ni 200 están suscritas a la revista”. Por lo visto, si todos los que quieren escribir en la revista mencionada comprasen la revista, ésta triplicaría sus ventas. Es decir, que hay mucha gente que lo que quiere es escribir, no leer. Pero si todos queremos escribir y no leer, entonces, ¿quién leerá lo que escribimos? “Si todos los que quieren ser leídos leyeran, habría un auge nunca visto”. La solución que da Zaid para evitar esta proliferación de autores que no leen (que como hemos visto antes, hace que se escriba mucho texto inválido), es que el que quiera escribir demuestre que ha leído: por cada 1000 libros leídos, te daremos un cupón que vale por la publicación de un poema tuyo. O algo así. La solución que la sociedad moderna ha encontrado es otra. Seguro que sabéis cuál es… (hay premio, un cupón en blogs.ya.com, por ejemplo jeje).

Otra cosa que molesta a Zaid del mundo de los “demasiados libros” es la absurda necesidad que sienten algunos del show off, de presumir, de fardar de lector, de ir por ahí presumiendo de lo mucho que se lee: ”Bajo el Imperativo Categórico de Leer y Ser Culto, una biblioteca es una sala de trofeos. La montaña mágica es como una pata de elefante que da prestigio, sirve de taburete y permite conversar de peligrosas excursiones al África”. En realidad, esto no tiene ningún sentido, dice Zaid, dada la inmensa cantidad de libros que existen y que se publican cada año, no importa si uno ha leído todos los libros. Lo que importa es otra cosa:

”Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calla y la nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente más reales”.

La última parte dedicada al viaje de la literatura es “Cómo leer en bicicleta”, un batiburrillo de artículos más socarrones, más cínicos, destinados a destapar algunos convencionalismos que están asentados como matronas en nuestro pensamiento acerca de las letras. Se ríe de los críticos literarios, de los premios, de las ansias de publicación, del malditismo afectado de los poetas de ahora y de tantas otra dolencias de nuestros (i)letrados corazoncitos.

Personalmente, leo ese anuncio de “País sumamente importante de ejemplar y brillante subdesarrollo con una literatura en plena expansión al mercado internacional solicita crítico literario ideal” y, qué quieren, me ruborizo toda y me arrepiento de haber estado profanando y lapidando las ideas de Zaid con este texto…

PD. Esta reseñita también va con dedicatoria: para Seven, Don Mario y Oscar Cid, que para mí, le ponen la letra al México de Zaíd y que yo no conozco. Y, sin lugar a dudas, mis tres mexicanos favoritos 🙂

Cristina Núñez Pereira

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»La feria del progreso (Gabriel Zaid)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «La feria del progreso (Gabriel Zaid)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

El dardo en la palabra, y El nuevo dardo en la palabra (Fernando Lázaro C

Fernando Lázaro Carreter era un conocido lingüista y un real académico de la lengua española; de hecho, dirigió nuestra esplendente y fijadora Institución entre 1991 y 1998.

Entre 1975 y 1996 se dedicó a aportar pruebas fehacientes de su capacidad para fijar y dar esplendor a la lengua española a través de sus "dardos". Están recopilados en El dardo en la palabra. Sus desvelos por la salud de la lengua española entre 1999 y 2002, aparecen en El nuevo dardo en la palabra. Los dardos son artículos publicados en la prensa española e hispanoamericana, punzantes cual escorpión lingüístico en el desierto de la incomunicación, y que si dirigen contra la mala utilización de la lengua. Son protagonistas de los dardos usos erróneos, construcciones gramaticales aberrantes, innovaciones inadecuadas… Los periodistas (en especial, los deportivos), los jueces y los políticos le aportan a don Lázaro Carreter multitud de motivos para sentir ofendido su gramático ego; pero tampoco escapa la parla de la calle de las estocadas ágiles, irónicas y certeras del maestro. Defender la lengua, viene bordado en el estandarte de don Lázaro Carreter:

"Procurar que el idioma matenga una cierta estabilidad interna es sin duda un empeño por el que vale la pena hacer algo, si la finalidad de toda lengua es la de servir de instrumento de comunicación dentro del grupo humano que la habla."

Dice J. Millán que los dardos de Lázaro Carreter cumplen, básicamente, dos funciones: por un lado, introducir "una fuerte dosis de sentido común lingüístico en una forma de hablar frecuentemente hinchada por la presunción o desviada por la ignorancia" y por otro, suministrar "a los lectores unos rudimentos de la ciencia del lenguaje." Que no es poco. Y es cierto. Por un lado, gracias al conocimiento de que dispone, Lázaro Carreter es capaz de ilustrar y argumentar los usos correctos e incorrectos de determinadas palabras; también nos ayuda a comprender qué palabras de nueva creación son adecuadas y cuáles no (por violar las reglas normales de composición, por disponer nuestra lengua ya de palabras que dicen lo mismo…). La tesis final que parece desprenderse de los dardos es que "habla bien aquel que utiliza el sentido común" (hablar bien es casi pensar bien, que decía Thomas Mann).

Hablar bien no tiene más secreto: basta con utilizar el sentido común y basta con conocer las herramientas de que nos servimos, o sea, la lengua. Esto es lo que denuncia don Fernando más a menudo: la supina ignorancia de muchos periodistas que "traducen mocosuena" (jiji) y que pretenden innovar desde el desconocimiento. Lo que más me gusta de libro es su carácter inductivo: los ejemplos no son meras ilustraciones de una hipótesis, de una teoría o de una norma de partida. No. Don Fernando recoge usos erróneos o controvertidos de determinados/as palabros/as y explica el porqué de estos yerros. Así, se nos quedan mejor en la memoria porque vienen unidos a la anécdota que los contiene, porque están contextualizados y porque, a la postre, son cosas que oímos muy a menudo. Pero por otra parte, la explicación que, como académico, nos brinda (¡chinchin!), es la que nos ayuda a comprender realmente las causas de que eso sea erróneo y nos ayuda, con este conocimiento más sistemático a no cometer ese error ni otros semejantes.
Por cierto, el mejor zapatazo al diccionario que me he encontrado:

"Porque según el experto disertante, "hay pocos alimentos que estén ausentes de acrilamida". Lo de menos es aquí ese extraño aliño de las comidas, sino la noticia de que nada de cuanto ingerimos está ausente de él. Créase que lo dijo así; y que el susodicho es capaz de advertir a alguien: "No te contesté porque mi casa estaba ausente de mí en agosto"

Pero los dardos de don Lázaro Carreter son algo más. Son un regalo de la inteligencia para la inteligencia. Son, además, un tesoro lingüístico. Leyéndolos, uno se da cuenta de lo incorrecto de muchas aseveraciones vertidas desde los medios de comunicación; pero por otra, se da cuenta de cuantísimas y cuantísimas palabras desconoce, o no utiliza, o tiene enterradas en el cerebro al lado de la regla de Ruffini. Así, don Lázaro Carreter sirve de testimonio de la riqueza de nuestra lengua; tanto desde el punto de vista del contenido, por su capacidad para decirlo casi todo, como desde el punto de vista estructural, por su capacidad para crecer e introducir innovaciones.

Además, la fina ironía que se cuela por las frases, el abanico de adjetivos que tiene siempre en el cargador para referirse a los periodistas y políticos que no cuidan su forma de hablar y la contundencia con que, finalmente, asesta el golpe, le hacen a uno gozar como con las cosas bien hechas. Da un gusto leer algo taaaan bien escrito, algo taaaan bien argumentado y a alguien taaaan convencido… (Ya ven, yo no me sé expresar taaaaaaaan bien y tengo que recurrir a psicografías tipo "taaaan" jejeje). Pero miren él, qué bien lo hace:

"Hoy no es habitual que quienes escriben sobre la fiesta orlen de caspa sus dichos o escritos; pero bastantes de ellos los nievan con algo peor: la ignorancia agresiva. Sigo asombrado de que empresas periodísticas y audiovisivas, algunas de ellas públicas, esto es, nuestras, miren con indiferencia cómo muchos de los asalariados comen mientras carcomen el idioma del cual viven."

Pero tengo un pero que ponerle a nuestro querido académico, fijador esplendente en mano. Él mismo dice en ambos both libros (El dardo en la palabra y El nuevo dardo en la palabra)que la lengua es un ser vivo. Y a veces se muestra en contra de innovaciones que no siguen los cauces correctos (desde el punto de vista gramaticolexicoetimologicoderivacional), contra palabras que no le suenan bien o contra palabras que vienen del inglés por el mero hecho de venir del inglés (al que considera un gran corruptor del latín). En mi modesta y nada esplendorosa opinión, la lengua la hacemos entre todos y aunque a veces, la hagamos mal, el resultado es bueno: aparecen nuevas palabras con las que nos entendemos mejor, con las que designamos nuevas realidades, al inventar palabras, a veces inventamos cosas… la lengua es también un juego, creo yo, y los hablantes tenemos derecho a jugar con ella: a retocerla un poquito para ver hasta dónde podemos estirar… no creo que los hablantes estén para servir a la lengua, sino ella a nosotros. Es cierto que tampoco se la puede ir violando de callejón en callejón, pero creo que innovar requiere cierta libertad. Y si no… ¿qué me dicen del "estentóreo" del señor Gil? ¿No es un hallazgo maravilloso?

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»El dardo en la palabra, y El nuevo dardo en la palabra (Fernando Lázaro C»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «El dardo en la palabra, y El nuevo dardo en la palabra (Fernando Lázaro C»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Historia abreviada de la literatura portátil (Enrique Vila-Matas)

Os dejo aquí mi reseña del intercambio de reseñas por si no habéis podido "disfrutar" de ella (jejeje…) Otis, deberías hacer lo mismo con la tuya, no se le haya traspapelado a algún(alguna) fan!

¿Estás soltero? ¿Tienes un espíritu innovador y una sexualidad extrema? ¿Careces de grandes propósitos? ¿Eres un nómada infatigable? ¿Convives de manera tensa con tu doble? ¿Eres un artista de la insolencia? ¿Sientes simpatía por la negritud? ¿Tu obra artística es ligera y puede transportarse fácilmente? Bienvenido entonces, a la historia de la literatura portátil: eres un shandy.

La conspiración shandy o sociedad secreta de la literatura portátil se fundó en 1924 y se disolvió tres años después. Agrupó a artistas de lo más variado: César Vallejo, Rita Malú, Berta Bocado, Georgia O\’Keefe, Scott Fitzgerald, Marcel Duchamp, Alberto Picabia o Alistair Crowley. Todos cumplían los requisitos expuestos más arriba. ¿A qué se dedicaban? La nada era su objetivo, el camino era la meta, el esfuerzo, inútil. Así es eran estos artistas “amantes de la escritura cuando ésta se convierte en la experiencia más divertida y también la más radical.”

Con todos los visos formales de verdad que ha sido capaz de reunir, nos presenta Vila-Matas en historia abreviada de la literatura portátil este movimiento literario de principios del siglo XX. Nos aporta incluso, el dato exactísimo de su fundación y de su disolución: el 27 de julio de 1924 en Port Actif (en francés, muy semejante a portatif: portátil ) y 1927, en el Ateneo de Sevilla, respectivamente. Con esto ya comienzan los guiños al lector: las intertextualidades (va por ti, Joe Kozinski), el dialogismo exquisito: Vila-Matas pone a charlar a toda una panoplia de literatos de países, intereses y técnicas diferentes en ambientes totalmente surrealistas y ficticios. Luego veremos, además, cómo consigue él inmiscuirse en esta conversación ajena.

Otro de los recursos que utiliza Vila-Matas en este libro es explotar la capacidad simbólica del hombre: la suya propia, al atribuir los significados que a él le interesan para su construcción a multitud de textos; por otra parte, explota la de los shandys, dejándoles que unos y otros se atribuyan significados en una suerte de doble conversación: la real y la interpretada. Por otra parte, apela a nuestra propia capacidad de atribuir significados para multiplicar aún más el sentido del texto. Lo que resulta es, pues, un delirante espectáculo formado por la yuxtaposición de textos, metatextos e interpretaciones.

Quiero leer también en este libro una crítica ironiquísima a la hermenéutica y las interpretaciones “ad hoc”, a la necesidad de interpretar, de atribuir sentido. Es lo mismo que critica Susan Sontag en Contra la Interpretación, pero Vila-Matas se sirve de la propia literatura. Vila-Matas viene a decir (calladamente, porque esto no nos lo cuenta, sino que lo viene a dar a entender) que el trabajo sistematizador de la crítica literaria es inútil o es absurdo. Y es que no se imaginan ustedes cómo nació la literatura portátil:

“gracias a la definición de la sexualidad extrema por parte de una mujer fatal se hizo realidad el movimiento del mundo de los portátiles: un universo que fue hijo del equívoco y de la casualidad”.

Leer el equívoco merece la pena.

El libro comienza con la gestación del movimiento shandy, gracias a confusiones, interpretaciones erróneas y casualidades (¡¿cómo se puede sistematizar esto?!); luego continúa trazando una breve cronología de este movimiento. En esta historia mezcla determinados lugares típicamente “literarios”, por ejemplo, Praga; con algunas características que se asocian al prototipo del escritor extremo, por ejemplo, el suicidio; a esto añade hechos típicamente shandys, minimalistas: una fiesta en Viena en casa de un shandy, Littbarski, que fingía continuamente estar celebrando fiestas; las apariciones sucesivas de “odradeks” o dobles oscuros de los escritores, shandys; las reuniones en el submarino del príncipe Mdivani o el fin del shandysmo en Sevilla, que tiene lugar, precisamente, cuando Aleister Crowley desenmascaró la sociedad, haciéndola pública y por lo tanto, destruyéndola.

El texto es delirante. Vila-Matas deja hablar a los personajes a través de sus textos, interpreta textos como le conviene, sistematiza acciones absurdas o irremediables para poder configurar el movimiento haciendo que las acciones se adapten a las características que él mismo ha decidido atribuirles… pero además, Vila-Matas ha conseguido construir una novela divertidísima, surrealista casi, en la que hechos absolutamente imposibles, inverosímiles, tienen perfecta cabida, y se convierten casi en totalmente necesarios para el desarrollo de la historia. La historia de cuatro locos que llevan sus obras de arte en una maleta y viajan sin rumbo por el placer de viajar, de portar su obra. El encuentro de Berta Bocado con Andrei Biely está lleno de emoción, así como los encuentros y desencuentros de Jacques Rigaut con la muerte o el desenlace en Sevilla…

Esta novela-ensayo ficticio constituye un texto muy típico de su autor, que siempre se ha interesado por las muñecas rusas: la capacidad de encajar textos en textos, historias en historias, personajes dentro de personajes. Vila-Matas busca la manera de extender su novela más allá de las 122 páginas que él ha escrito: con ella nos regala también las llaves al mundo shandy y no shandy al mundo de la crítica literaria y de la espontaneidad lectora, al mundo de la percepción y de la interpretación y nos deja libres para leer en esta novela cuantas novelas queramos.

¿Y cómo se cuela Vila-Matas en toda esta historia? ¿Quién nos cuenta la historia de la literatura portátil cuando todos sus miembros ya han iniciado una diáspora y han decidido cambiar de vida y de estilo, alejándose física y espiritualmente del movimiento portátil, fingiendo haber participado de él jamás? Siempre tiene que haber un “último shandy”, alguien “para quien su libro es otro espacio donde pasear”… Y ese puede ser el propio Enrique Vila-Matas. O puedes ser tú.

Cristina Núñez Pereira 

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Historia abreviada de la literatura portátil (Enrique Vila-Matas)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Historia abreviada de la literatura portátil (Enrique Vila-Matas)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI