William John Macquorn Rankine

Nació en Edimburgo el 5 de julio de 1820 y murió en Glasgow el 24 de diciembre de 1872. Ter­minados los estudios de ingeniería civil en su ciudad natal, se trasladó en 1838 a Irlan­da, donde ejerció la profesión durante cin­co años. Vuelto a Edimburgo, reanudó los estudios científicos, publicando muchas me­morias que le valieron la cátedra de inge­niería civil y mecánica que le confió la Universidad de Glasgow en 1855. Aportó notables contribuciones originales a los estudios de ingeniería mecánica, recogidos en gran parte en sus tratados clásicos: Manual de Mecánica aplicada [Manual of Applied Mechanics, 1858], que alcanzó nu­merosas ediciones; Manual de las máquinas a vapor [Manual of the Steamengine and Other Primer Movers, 1859]; Manual de ingeniería civil [Manual of Civil Enginee­ring, 1862]. Hicieron época sus investiga­ciones físicas sobre la velocidad de propa­gación de las ondas producidas en tenues estratos líquidos y la hipótesis sobre la dife­rente densidad del éter en las diversas direcciones de un cristal.

Pero el nombre de Rankine está sobre todo ligado a la termodiná­mica, de la cual es considerado como uno de los fundadores, juntamente con A. C. Crönig (1822-1879) y R. Clausius (v.). Ini­ció su estudio en 1848 y lo prosiguió ininterrumpidamente durante toda su vida. Vol­vió a introducir en la ciencia el vocablo energía en el sentido de cantidad de tra­bajo, ya utilizado en los primeros años del siglo por Th. Young (v.); dividió la energía en potencial y actual; introdujo la expre­sión «conservación de la energía». Con la memoria Bosquejo científico de la energé­tica [Outlines of the Science of Energetics, en New Philophical Journal of Edinburgh, 1855] inició una decidida crítica contra el mecanismo cartesiano, que pretende expli­car todos los fenómenos mediante el con­cepto de materia, constituida por átomos, y por fuerzas centrales, y propone explicar los fenómenos prescindiendo de la materia y tomando sólo en consideración la energía existente en los cuerpos.

En Rankine tiene origen, por ello, la escuela llamada de los «energetistas», que ejerció notable influencia en el desarrollo del pensamiento científico de la segunda mitad del siglo pasado y del primer decenio del actual: pertenecieron a ella E. Mach (v.) y W. Ostwald (1853-1932), que lucharon contra la «mitología mecánica» y especialmente contra la teoría atómica, considerada demasiado tosca e ingenua, y llevando a las últimas consecuencias el pensamiento esencial del fundador de la escuela: la única entidad real del mundo físico no es la materia, sino la energía. Recordemos, además de las obras citadas, Termodinámica (1851, v.). Buena parte de sus memorias científicas fue reunida en los Escritos científicos [Scientific Papers, 1881], precedidos de un recuerdo biográfico del bien conocido físico P. G. Tait (1831-1901).

M. Gliozzi