William Chambers

Nació en Estocolmo en 1726, murió en Londres probablemente el 8 de marzo de 1796. Hijo de un rico comer­ciante que había financiado los ejércitos de Carlos XII, fue llevado por su padre, cuan­do sólo tenía dos años, a Ribon y educado en Inglaterra, adoptando luego esta nacionalidad.

A los dieciséis años embarcó en una nave de la Swedish East India Company, llegó a Cantón y tomó apuntes de muchos detalles de interés acerca de la arquitectura, de los atavíos y de las costumbres chinas, lo que le llevó a publicar poco más tarde sus Diseños de edificios, muebles, trajes, máquinas y utensilios chinos (1757, v.).

A los dos años de su primer viaje, Ch. partió de nuevo con el proyecto de estudiar con mucha más detención los aspectos de las diferentes arquitecturas, y con esta fina­lidad permaneció largamente en Italia, don­de su interés se centró sobre todo en el arte renacentista. Residió también en París, donde siguió algunos de los cursos de Clarisseau, junto con el escultor Wilson, con quien había vivido en Roma.

Regresó a Inglaterra en 1755 e inmediatamente le fue encargada la construcción de una villa por lord Bersborough, en Roehampton. Pero las obras que le valieron un prestigio más du­radero fueron algunos edificios en Kew pro­yectados por él, y entre ellos una pagoda (recuerdo de la visita a China) para la prin­cesa Augusta de Gales, realizada entre 1757 y 1772.

Mientras tanto, en 1759 había pu­blicado un Tratado de arquitectura civil [Treatise on the Civil Architecture], al que siguió en 1772 la Disertación sobre el arte oriental del jardín [Dissertation of Orien­tal Gardening], en la que el autor trata de demostrar la superioridad del paisaje creado en los jardines chinos frente al de los jardines europeos.

Por lo que respecta a la ornamentación y decoración, Ch. fue considerado como el divulgador del «estilo chino», que estuvo muy de moda en Ingla­terra durante cierto tiempo. Con todo, Thomas Chippendale le había precedido de poco. Convertido en arquitecto de los reyes en 1775, hizo los planos y llevó a término su más importante monumento, la Somerset House, por la que recibió un estipendio anual de 2.000 libras esterlinas.

R. Sanesi