Wilhelm Müller

Nació en el seno de una familia de artesanos el 7 de octubre de 1794 en Dessau y murió en la misma ciudad el 30 de septiembre de 1827. Su fácil vena poética se reveló muy pronto: a los catorce años había compuesto ya numerosas canciones, odas, elegías y una tragedia. En 1812 se ma­triculó en la Universidad de Berlín y asistió a los cursos de Filología clásica de F. A. Wolf, y a cursos de Historia y de Filosofía. El 16 de febrero de 1813 interrumpió los estudios para alistarse como voluntario en el ejército prusiano: combatió en Lützen, Bautzen, Hanau y Kulm, y estuvo en Bélgica y en Holanda formando parte de un cuerpo de ocupación. Los alientos patrióti­cos y nacionalistas despertados por las gue­rras napoleónicas intensifican el interés por las antigüedades alemanas, y también Müller se dedica al estudio de la lengua y la literatura medievales de su país cuando, después de dos años de servicio militar, vuelve a la universidad; entra a formar parte de la «Berlinische Gesellschaft für deutsche Sprache» y en 1816 publica una antología, Blumenlese aus den Minnesin­gern.

En aquellos años participa Müller de la animada vida social y literaria de Berlín; frecuenta los salones más conocidos; se relaciona con Achwab, La Motte-Fouqué, Achim von Arnim. Sus primeras tentativas líricas aparecieron por vez primera en la publicación de un círculo literario (Bun­desblüten, 1816), y de im poético juego de sociedad, en el que Müller debía representar el molinero (müller = molinero), nacerá su célebre ciclo de lieder La bella molinera (v.). Cuando en 1817, terminados los estu­dios, estaba a punto de abandonar Berlín, fue elegido por la Academia de Ciencias para acompañar a Egipto al barón Sack. En Italia visitó Venecia, Florencia y Roma; cautivado por el hechizo de estas ciudades, permaneció un año en la península. De esta estancia nacerán entre otras obras Roma, romanos y romanas [Rom, Römer und Rö­merinnen, 1820] y Egeria, colección de can­tos populares italianos de tradición oral y de hojas volantes [Egeria, Sammlung ita­lienischer Volkslieder aus mündicher Über­lieferung und fliegenden Blättern, póstuma, 1829].

De vuelta en Alemania, se estableció en Dessau, donde enseñó latín y griego, y se convirtió en bibliotecario del duque. En 1821 casó con Adelheid Basedow, nieta del pedagogo del mismo nombre. Los últimos años los pasó en plena actividad poética y erudita. Entre 1821 y 1824 aparecieron los dos volúmenes de las Setenta y siete poesías de los papeles póstumos de un cazador errante [Siebenundsiebzig Gedichte aus den hinterlassenen Papieren eines reisenden Waldhornisten) que recogen su producción lírica, y los cuatro fascículos de los Cantos de los griegos [Lieder der Griechen]; inspi­rados en la lucha de los griegos por su in­dependencia, representan estos cantos el tributo de Müller al filohelenismo de la época y le valieron gran fama entonces. En 1827 publicó los Viajes líricos y paseos epigramá­ticos [Lyrische Reisen und epigrammatische Spaziergänge], que pueden añadirse a los anteriores volúmenes de composiciones líri­cas, y un cuento El decimotercero [Der Dreizehnte].

Otro cuento, Débora, fue pu­blicado después de su muerte. En aquellos años colaboró Müller en varias revistas y fundó él mismo una de ellas en 1820, Askania. La fama de Müller se debe principalmente a los lieder, en los cuales recogió la herencia popularizante de la escuela suaba a la que dotó de formas elegantes y de gran musica­lidad. Creados — puede decirse — para ser cantados, algunos ciclos de estos lieder, como La bella molinera y El viaje de invierno (v.), deben gran parte de su vasta y perdurable celebridad a la música de Schubert.

M. Spagnol