Vsevolod Michailovich Garshin

Nació el 2 de febrero de 1855 en una hacienda de los alrededores de Bachmut; se suicidó el 24 de marzo de 1888 en Petersburgo. Fue uno de los representantes típicos de la que fue llamada literatura de «los años ochenta», en el período de depresión moral que ca­racterizó la época de Alejandro III.

De ori­gen noble, sintió de un modo agudo los problemas suscitados por la emancipación de los siervos de la gleba, pero sin la retó­rica del movimiento de los «nobles peni­tentes». Cuando estalló en 1877 la guerra con Turquía, se alistó voluntario para sufrir juntamente con el pueblo. La experiencia de la guerra lo convirtió en escritor, dic­tándole la novela corta Cuatro días (los cua­tro días que un herido ruso pasa en el campo de batalla junto al cuerpo en putre­facción de un turco), a la que pronto si­guió, ya famoso, La flor roja (v.), fruto de una introspección del escritor, cada vez más afectado por un desequilibrio mental, que había de impulsarle al suicidio.

Garshin nos ha dejado en cada una de sus veinte novelas cortas (v., entre las más conocidas, Artis­tas y Nadezda Nikolaevna) la prueba de su aguda sensibilidad, de su piadosa com­prensión del prójimo y al mismo tiempo de una disciplina artística sólo propia de los más grandes escritores; no sin razón se le ha comparado a Dostoievski y a Tolstoi (a la segunda manera de éste se parece la no­vela corta La señal, v.).  Muy personales son las fábulas de plantas y animales huma­nizados, como, por ejemplo, Atta lea Prin­ceps.

E. Lo Gatto