(Apelativo honorífico. Pai Han; sobrenombre, Tiao Sheng). Nació en Hsiang-hsiang’ el 26 de noviembre de 1811 y murió el 12 de marzo de 1872. Vivió en el curso de un período extremadamente agitado en cuanto al aspecto político-militar., tanto por el ruidoso contacto con Occidente (guerra del opio con Inglaterra, 1841-42; expedición franco-inglesa, 1858-60; hecatombe de Tientsin, 1870) como a causa de la terrible insurrección de los T’ai P’ing (1850-64), que Tsêng, su principal adversario, logró dominar con tenacidad. En este ambiente de guerra y sangre se forjó su figura moral. La época en cuestión presenció, además, el final del clasicismo en prosa y poesía; el autor que nos ocupa fue su último maestro (v. Shih Pa Tá Chia Shih Ch’ao; Tsêng Wêng-chêng Kung Chia Shu).
Su nombre permanece vivo en la historia de China también a causa de otras importantes iniciativas que se le deben; así, la instalación de cinco tipografías, en Nankin, Soochow, Yangehow, Hangchow y Wuch’ ang, el establecimiento de acerías, de las que en 1868 salió el primer vapor chino, y la política de justicia y conciliación con Occidente a raíz de las matanzas de Tientsin de 1870. Desempeñó los más elevados cargos estatales, civiles y militares, entre ellos los de gran secretario (1867), gobernador general o virrey de Chihli (Hopeh) (1868), y comisario imperial del comercio internacional (1871). Fue, pues, un hombre de amplias y clarividentes concepciones y de numerosas facultades, y un espíritu altamente confuciano, digno y severo con los demás y consigo mismo.
Leía cotidianamente los clásicos, en particular los del período neoconfuciano de los Sung (siglos X-XIII), de quienes hacía revivir la filosofía y el estilo. Compuso treinta y siete obras de diversos géneros: cartas, diarios, proverbios, memoriales dirigidos al Trono, ensayos literarios, poesías, antologías, etc.
B. Fedele

