Torquato Tasso

Nació en Sorrento el 11 de marzo de 1544 y murió en Roma el 25 de abril de 1595. Fue hijo del poeta Bernardo (v.) y de Porzia de’ Rossi. Pasó los pri­meros años de la infancia en Salerno y Nápoles, junto a su madre y a su hermana. Hacia 1554 se reunió en Roma con el padre, desterrado desde 1552. En Urbino, en la corte de Guidubaldo II della Rovere, inició el joven su experiencia literaria. Con ello se introduce en la biografía del poeta el mo­tivo de la «corte», una de las constantes más firmes y significativas de su vida, ideal de perpetua alegría y, al mismo tiempo, fuente de amargas desilusiones. En 1559, y siempre junto a su padre, se hallaba Tasso en Venecia, donde parece haber empezado la composición de Gerusalemme, primer es­bozo de su principal poema. En 1560-61, en Padua, estudió Leyes, escribió los primeros versos que le inspirara el amor a Lucrezia Bendidio y Laura Peperara, y compuso Ri­naldo (v.), poema en octavas, y doce cantos que publicaría en Venecia en 1562.

En aque­lla ciudad completó su formación literaria mediante las conversaciones y lecciones de Sperone Speroni, Francesco Piccolomini y Carlo Sigonio, así como gracias a su rela­ción con el ambiente de la «Accademia de­gli Eterei», de la que fue miembro. En 1567 publicó, entre las Rime degli Accademici Eterie, su primer conjunto notable de com­posiciones líricas. La Academia supone otro motivo fundamental en la experiencia bio­gráfica del poeta: el de la cultura codificada y la literatura sometida a leyes. Luego de haber frecuentado la Universidad de Bolo­nia llegó, a fines de 1565, a Ferrara, donde estuvo al servicio del cardenal Luis de Este. En tal ciudad, el vínculo con la entidad académica local y la actividad de cortesano unieron estrechamente los dos temas cita­dos. En la Academia ferraresa leyó Tasso los Dircorsi dell’arte poetica y presentó sus cin­cuenta Conclusioni d’amore. Con el carde­nal estuvo en París en 1570-71. Vuelto a Ferrara en 1572, sirvió al duque Alfonso II.

En tanto continuaba su producción de sone­tos, madrigales y canciones, fue componien­do Aminta (v.), fábula bucólica en cinco actos, representada, según parece, la noche del 31 de julio de 1573 en el palacio de la islita de Belvedere. En otoño del mismo año empezó Galealto re di Norvegia, tragedia a la que pondría fin; bajo el título de El rey Turismundo (v.), en 1586-87. A fines de 1575 surgen en la vida de Tasso los primeros síntomas de desequilibrio mental, debido a una actividad creadora excesiva. Envene­nado por el afán del éxito, se vio, al mismo tiempo, desilusionado por las críticas de mu­chos (Gonzaga, Speroni, etc.) contra su obra maestra; y así, las dudas artísticas y los escrúpulos religiosos concretáronse en una especie de manía persecutoria. Constituye un testimonio interesante de este período un denso grupo de cartas y la Allegoria della Liberata (1576), en la que el poeta busca una significación moral a su poema.

De la agitada inquietud en que se veía sumido no le libraron las sentencias absolutorias de los inquisidores de Bolonia y Ferrara, es­pontáneamente consultados por el literato. Cierta noche, creyéndose vigilado en el cur­so de un coloquio con la princesa Lucrezia, lanzó un cuchillo contra un criado, y fue despedido. Añadióse entonces a. los motivos mencionados el de la peregrinación dolo- rosa, que le llevó a Sorrento, Roma, Fe­rrara, Mantua, Vercelli y Turín. Volvió otra vez a la ciudad de los Este en febrero de 1579, durante los preparativos para las ter­ceras nupcias del duque con Margarita Gon­zaga; olvidado y desilusionado, la noche del 11 de marzo Tasso profirió en el castillo violentas invectivas contra su antiguo pro­tector, y fue recluido como loco en el Hos­pital de Santa Ana, donde pasaría siete años. Allí, durante los amplios paréntesis de luci­dez, reanudó su actividad literaria, y escri­bió, además de numerosas cartas, buen nú­mero de composiciones líricas, muchos Diá­logos (v.) y la Apología (v.) de Jerusalén libertada.

Por aquel entonces, precisamente, empezaron las complejas vicisitudes edito­riales del poema, que, publicado por vez primera y a espaldas del autor en Venecia (1580) con el título de Goffredo, apareció luego completo en 1581 en Padua y Casal- maggiore como La Jerusalén libertada (v.), y asimismo en Ferrara, con el consenti­miento, más tarde negado’, del poeta. En 1586 el duque de esta última ciudad permitía a Vincenzo Gonzaga llevar consigo a Mantua a Tasso, quien terminó allí El rey Turismundo y proyectó la refundición de Gerusalemme. En octubre de 1587, el poeta reanudó su inquieta peregrinación; estuvo esta vez en Bérgamo, Génova, Loreto, ( Roma, Nápoles, Florencia y Mantua. En 1592 volvió a Nápo­les, donde inició la composición de Los siete días de la creación del mundo (v.), amplio poema que terminaría dos años después en Roma y aparecería póstumo en 1607. En 1593 entregó a la imprenta la nueva versión de su gran obra, que tituló La Jerusalén conquistada (v.) y dedicó al cardenal Aldobrandini, sobrino de Clemente VIII.

A pri­meros de abril de 1595, obtenida ya una pensión del pontífice, Tasso ingresó en grave estado de salud en el monasterio romano de San Onofre del Janículo, donde, presin­tiendo su inminente fin, dirigió a Antonio Costantini la última carta de su epistolario, en la cual le anunciaba la proximidad de su muerte; en ella aparecen la vaga e inde­finida religiosidad propia del poeta, vincu­lada todavía a un torturado afán de orto­doxia y fe, y la confirmación de la fatigosa soledad que puede vislumbrarse a lo largo de toda la vida del autor. Cabe recordar, finalmente, el singular interés despertado por esta vida en eruditos, críticos, poetas y literatos; se trata de una «.fortuna» que durante el romanticismo se hizo particu­larmente sensible y dio lugar a la creación del tipo del genio víctima de su propia grandeza, no sin la novelesca e inevitable concurrencia del apasionado y desesperado amor de Tasso hacia Leonor de Este.

G. Getto