Sólo sabemos de su vida que murió en el 77 a. de C. y que fue sepultado en la Vía Prenestina a las puertas de Roma.
Su nombre va unido a la decadencia de las comedias de ambiente y tema romanos, llamadas «togadas», de las que fue el último autor. Todo lo que queda de su obra —12 títulos y escasos fragmentos (v. Togadas) — no nos permiten juzgarla.
Algunos testimonios nos hablan de sus éxitos y de las aplaudidas interpretaciones que dio a sus personajes el actor Roscio. Todavía en tiempos de Augusto tenía admiradores. Varrón lo elogia por el relieve que dio a los caracteres y Frontón por el brío con que retrata la vida femenina.

