Tirio Máximo

Nació en la ciudad fenicia de Tiro hacia el año 125. Formado en el estudio de la poesía homérica y de la filo­sofía antigua (singularmente de la plató­nica), inició todavía muy joven una exis­tencia de orador errante, parecida a las de Luciano y Dion. Llegado a una población, exponía a la multitud reunida el tema que luego iba desarrollando en el curso de los días sucesivos. Sabemos que estuvo en Frigia y Lidia (como permiten deducir las notas acerca de los ríos Marsias y Meandro, II, 8 y ss.); llegó, además, a Atenas, donde tomó contacto con Arriano (se trata posi­blemente del período 147-148, durante el cual éste fue nombrado arconte epónimo).

Máximo alcanzó el apogeo de su fama el año 152, junto con Arriano y Apolonio de Calcedo­nia. No mucho después dirigióse a Roma, donde vivió en los tiempos de Cómodo; no sabemos si esta permanencia fue continua o bien se vio interrumpida y reanudada luego. A distinción de Luciano y Dion, pudo llevar, gracias a sus riquezas, una vida independiente; por lo tanto, no percibía dinero por sus lecciones y conferencias y toda la juventud romana podía acudir voluntaria y libremente a sus Disertaciones (v.). Recibió 7 se dio a sí mismo el título de «filósofo», singularmente el de «filósofo platónico» su platonismo era, no obstante, más bien ecléctico; según él, seguía a Platón «libre­mente»); en realidad, fue un sofista más. Podía disertar largamente acerca de temas filosóficos y presentarlos al público bajo firmas siempre nuevas y enriquecidas con reminiscencias de lecturas poéticas y ame­nizadas con anécdotas (en él abundan, por ejemplo, las fábulas de animales). Como todos los sofistas del siglo II, valióse del ático más puro y literario, y también de los medios retóricos más exquisitos.

M. T. Chianura