Escaldo noruego que floreció a fines del siglo IX. Vivió en la corte del rey de Noruega Haraldo de la Hermosa Cabellera, a cuya victoria decisiva en el Hafrsfjordhr (885 ó 872) dedicó el Poema del cuervo (v.) al cual debe H. su fama. Enemigo de los juglares, dominó tanto los metros populares como los rigurosos de la poesía culta. En el mencionado poema figuran reminiscencias de los edda. Celebra también hechos del reinado de Haraldo, el poema Glymdrápa, que ha llegado hasta nosotros deteriorado y fragmentario, y cuya fecha permite determinar la expedición a las islas atlánticas (890-95 aprox.); se trata de un poema lleno de «kenningar» (las metáforas tan gratas a los escaldos), solemne y hasta pesado, que fue considerado modelo no solamente por los escaldos del siglo X, sino también por algunos poetas cristianos del XII.
V. Santoli

