Thomas Heywood

Nació en el Lincolnshire posiblemente en 1574 y murió hacia 1641. Es muy poco lo que acerca de su vida cono­cemos. Parece haber estudiado en Cambrid­ge, y en 1596 fue mencionado por Henslowe como autor de un «libro» o drama para la compañía del «¡Lord Admiral», de la que era actor en 1598 (posteriormente actuó en otros conjuntos teatrales: «Lord Southampton», «Earl of Derby», etc.). Más tar­de, en el prólogo a El viajero inglés [The English Traveller, 1633], confesó haber in­tervenido como autor o colaborador prin­cipal en 220 obras dramáticas, de las que sólo conservamos veintitrés, entre ellas las comedias El rey real y el súbdito leal [The Royál King, and the Loyal Subject], Una mujer muerta a fuerza de bondad (v.), La bella muchacha del Oeste [The Fair Maid of the West], Un desafio por la belleza [A Challenge for Beauty], La mujer sabia de Hogsdon [The Wise Woman of Hogsdon] y Los cuatro aprendices de Londres [The four Prentices of London], y los dramas histó­ricos Eduardo IV [King Edward the Fourth] y Si no me conocéis, no conocéis a nadie [If you Know not me, you Know no Body].

Se trata, pues, de un autor extraordinaria­mente fértil. Su vida y su muerte son ver­daderas incógnitas. De H. podría decirse que, entregado por completo al teatro y a los espectadores, no sintió muchas preocu­paciones por los lectores, aun cuando sí la responsabilidad ante ellos, puesto que, falto de tiempo (quizá por negligencia) para la revisión de sus obras, se enojaba si se las imprimían sin su permiso, como se cuenta hacía Shakespeare. Comparable a éste, pero menor, fue, según la feliz expresión de Lamb, un «prose Shakespeare»: «prosa», pero no prosaico. Poseyó facilidad, amable ingenio, lengua rica y ágil; fue, en suma, un gran escritor (entre sus numerosas obras no teatrales cabe recordar los dos poemas Troya Británica, de 1609, en diecisiete can­tos, y La jerarquía de los ángeles benditos [The Hierarchy of the Blessed Angels, de 1635, en nueve libros]), cuyas páginas sur­gían iguales y uniformes — no en valor, sino en espontaneidad y facilidad — como gotas de una inspiración constante.

A. Obertello