Nació en Segna el 17 de febrero de 1865 y murió en Saraiévo el 29 de octubre de 1908. Es considerado el poeta croata más ilustre del siglo XIX. Ya durante los años de la segunda enseñanza empezó a componer poesías. Fallecida su madre, el padre le indujo a la carrera eclesiástica. En 1883 ingresó en el «Collegium Germano-Hungaricum» de Roma; pero, como no se sintiera llamado a la vida religiosa, al cabo de pocos meses abandonó el seminario, y, con el apoyo del célebre y docto obispo Strossmayer, trasladóse a Zagreb, donde pudo frecuentar los ambientes literarios croatas. Falto de medios, fue a vivir junto a una tía en Vrhovine, y allí escribió las poesías que el editor Jupan de Segna reunió en un libro titulado Bugarkinie (1885).
En 1886 obtuvo en Zagreb el diploma de maestro; nombrado profesor de la Escuela de Comercio de Mostar, fue trasladado poco después a Livno, y más tarde a Bielina, donde permaneció hasta 1892, y, luego, a la Escuela Normal de Saraiévo. En 1895 pasó a dirigir la revista Nada [La Esperanza], de la que fue posteriormente el animador (hasta 1903). En 1898 contrajo matrimonio con Ela Kashai, en quien tuvo siempre una fiel compañera. Este mismo año vio reconocida oficialmente su actividad literaria por la Matica Hrvatska, que publicó un tomo con sus Poesías escogidas (v.). Otras dos colecciones líricas aparecieron en 1902 y 1908. A principios de 1904 Kranichevich fue nombrado inspector escolar de Saraiévo; de ello protestó el arzobispo Stadler, quien amenazó con prohibir el acceso a las escuelas religiosas del poeta cuyas obras estimaba ateas. Tras un tiempo durante el cual no desempeñó cargo alguno, logró finalmente la dirección de la Escuela de Comercio de la misma ciudad.
Por aquel entonces afligíale ya el mal que había de llevarle a la tumba; y así, a fin de ayudarle económicamente a la prosecución del tratamiento curativo, la Sociedad de Literatos Croatas resolvió publicar una colección de cantos líricos suyos, iniciativa que, sin embargo, no se llevó a cabo hasta 1908, cuando el poeta ya había muerto. Tres años después la misma entidad dio a la imprenta un volumen de prosas poéticas de Kranichevich.
R. Picchio

