Janko Kral

Nació el 24 de abril de 1822 en Liptovský Svätý Mikulásh y murió en Zlaté Moravce el 23 de mayo de 1876. Estudió en Kejmarok y Levocha, y a partir de 1840 en Bratislava, donde se relacionó con el teó­rico del resurgimiento eslovaco L. Shtur. En 1843 se trasladó a Budapest, donde ejerció de procurador. Sus primeras poesías apare­cieron en 1844 en el almanaque Nitra. Luego Kral realizó diversos viajes por Eslovaquia, y según ciertos biógrafos, estuvo asimismo en la «puszta» con los gitanos húngaros y en Besarabia. Gustábale vagar por las monta­ñas y los prados de pastoreo y escuchar, en tomo a una hoguera, canciones y leyendas de boca de los pastores.

En 1848 participó activamente en la insurrección eslovaca; de­tenido, sólo gracias a la intervención del ban Jelačić pudo eludir la horca. Desempeñó luego un mísero empleo en Kláshtor pod Znievom, y pasó los últimos años de su existencia en Zlaté Moravce, donde actuó como abogado; murió en el olvido. Espíritu inquieto, rebelde y huraño, Kral es la figura más discutida y legendaria de las letras eslovacas, y, al mismo tiempo, la que mayor influencia ha ejercido en los poetas moder­nos. Sus baladas aparecieron muchos años después de su muerte, en 1893, y el resto de su fragmentaria producción no fue publi­cado hasta 1938. Su obra combina los ele­mentos de la canción popular con las fan­tasmagorías y los motivos de la poesía romántica.

Destruía sus versos, que juzgaba insignificantes, y así conservamos de él, en fragmentos, solamente los que poseían los amigos o habían aparecido en revistas. Cabe mencionar, por lo menos, La virgen fantasma en el Váh y el extraño Janko (v.), Canción sin nombre [Piesen bez mena], El águila \Orol], La cruz y la gorra [Kríj a Chiapk], El recluta [Zverbovaný, El señor en los espinos [Pán v trní], El asesinado [Zabity], Reflexión bratislava [Duma bratislavská].

A. M. Ripellino