Silio Itálico

(Tiberuis Catius Asconius Silius Italicus). Nació posiblemente en Padua el año 25 y murió el 101. Dedicóse a la actividad política. Durante el gobierno de Nerón alcanzó una mala fama de delator. Obtuvo el consulado en 68, y apoyó al futuro emperador Vitelio. Hacia el 77 desempeñó honorablemente el cargo de procónsul del Asia. Luego abandonó la vida política y vivió, en un espléndido retiro, en Campa- nía, donde poseía numerosas villas. Rodeóse de libros y objetos artísticos, y mantuvo junto a sí a selectos amigos con los cuales conversaba durante sus largos ocios. En 101 dejóse morir de hambre para abreviar los sufrimientos de un tumor incurable.

Todas las noticias referentes a su vida provienen de una carta de Plinio el Joven, quien es­cribió que sus versos estaban compuestos «con más cuidada que ingenio». Tal afirma­ción resulta justa: el gran poema de Las Púnicas (v.) tiene muy poca originalidad; cada uno de sus episodios, detalles eruditos y rasgos estilísticos puede ser vinculado a un modelo. Silio reanuda la tradición de los analistas, y sigue como fuentes a Livio y otros historiadores de la segunda guerra púnica; el material geográfico, etnográfico y mitológico está sacado de otros escrito­res romanos, como Varrón; los modelos estilísticos son todos los poetas épicos, en particular Virgilio, a quien Silio veneraba de una manera especial.

Todo ello hace de Las Púnicas un poema desigual, pesado y monótono a veces, y animado en otras ocasiones. No es del autor que nos ocupa la Ilíada latina (v. llíada), versión poética de la Ilíada atribuible a la segunda mitad del siglo I, y digna de mención porque du­rante la Edad Media dio a conocer los hechos del gran poema homérico a quienes ignoraban la lengua griega.

F. Codino