Sergei Nicolaevich Bulgakov

Nació el 16 de julio de 1871 en la provincia de Orlov, murió en París en 1944. Es indudablemente el teólogo más importante de Rusia, por lo menos después de la muerte de Chomiakov.

Hijo de un sacerdote ortodoxo, pasó de las escuelas parroquiales al seminario, pero muy pronto abandonó la carrera eclesiástica para matricularse en la Facultad de Leyes de la Universidad de Moscú. Tras dos años de misión científica en París, Londres y Ber­lín, publica la tesis (Capitalismo y agricultura) que le vale la cátedra de economía primero en Kiev (1900) y después en Mos­cú. Pasa del marxismo al idealismo.

La cri­sis filosófica se produce al mismo tiempo y pasa por las mismas fases que la crisis que en aquellos años pasa Nikolai Berdiaev (v.), otro gran pensador ruso que siempre estará muy cerca de él. Del idealismo, y casi insensiblemente, pasa al cristianismo y vuelve a encontrar el camino de la Iglesia.

Publica en estos años varias obras impor­tantes: Del marxismo al idealismo, Filosofía de la economía y, sobre todo, La luz no crepuscular, en la que expone, de un modo más sintético que en las restantes, su con­cepción filosófica y religiosa del mundo.

En 1917 es miembro del Concilio de la Iglesia rusa que restablece el patriarcado; en 1918, en plena revolución comunista, es ordenado sacerdote. Se ve privado de la cátedra y poco después marcha al destierro. Escribe La tragedia de la filosofía y La filosofía del nombre. Durante breve tiempo tiene la in­tención de convertirse al catolicismo.

Tras una estancia en Praga, se establece defini­tivamente en París, donde muere en 1944, siendo la figura más señalada del Instituto de Teología ortodoxa de San Sergio. La mayor aspiración de Bulgakov consistió en crear una teología ortodoxa totalmente original no sólo con respecto a la teología católica, sino también en relación con la teología protestante y con la filosofía alemana.

Sus raíces se encuentran en la filosofía sofiánica de Soloviev y de Florenski, las cuales son desarrolladas por él con ardor e inte­ligencia. Su obra más notable es la trilogía dogmática: El Cordero de Dios, El Conso­lador y La esposa del Cordero, cuyo título general es La sabiduría de Dios y la teantropía, y una trilogía menor en la que ex­pone dogmáticamente su mariología en La zarza ardiente, su doctrina sobre el Precur­sor en El amigo del Esposo, su teoría sobre los ángeles en La escala de Jacob.

Su últi­mo trabajo consistió en una interpretación del Apocalipsis que viene a ser como su testamento doctrinal. El sofianismo de Bulgakov tiene como fundamento teológico la doctrina de Palamas, y parte de una distinción entre la «Usía» y las «Energías» increadas: Dios, que es incomunicable en la «Usía», es, por el contrario, comunicable, y se comunica, en las «Energías».

La «Sophia» se distingue de la Sabiduría hipostática, que es el Verbo de Dios, y del tributo de la Sabiduría di­vina y es una Energía divina, en la que Dios se comunica verdaderamente con el mundo y Dios vive en el mundo y el mun­do vive en Dios. La doctrina sofiánica tiene como conclusión la visión de un mundo totalmente lleno y transfigurado por la Di­vinidad, casi un panteísmo cósmico, que fue condenado por los mismos ortodoxos en las reuniones sinodales de 1935 y 1936 en Carlovtsi.

D. Barsotti