Nacióen 759 en Constantinopla y murió el 11 de noviembre de 826 en el monte Olimpo. Se trata de una insigne personalidad de la Iglesia bizantina, importante no sólo en cuanto a doctrina y piedad, sino también por la arrogancia y la intrepidez manifestada en la defensa de los principios cristianos, que le indujo a desafiar a los poderosos y le hizo víctima en cuatro ocasiones de la persecución y el destierro. Recibió el epíteto de Studita por su calidad de abad del monasterio de Studion (Constantinopla), que a él debió su fama. Le inculcaron los fundamentos de la formación cristiana su piadosa madre, Teoctista,y el hermano de ésta, Platón, superior del convento de Saccudion.
Antes de vincular su nombre al de Studion, fue también monje y abad de aquel otro cenobio. Cuando Constantino VI, hijo de Irene, contrajo segundas nupcias con una dama cortesana, Thodote, parienta de Teodoro, éste protestó y rompió toda relación eclesiástica con el patriarca Tarasio, quien no había desautorizado una unión que el monje consideraba ilegal; como no le doblegaran las lágrimas de la emperatriz ni las amenazas de la corte, el emperador, molestado, lo hizo azotar y lo mandó al destierro, de donde volvió gracias a la intercesión deIrene. Sin embargo, vio- se desterrado otra vez por el soberano siguiente, Nicéforo I, a causa de la actitud hostil manifestada respecto del sucesor del patriarca Tarasio, el cual había reintegrado a sus funciones al sacerdote que celebró el segundo matrimonio de Constantino VI.
El nuevo emperador, Miguel Rangave, le repatrió. Renovada por el soberano que le sucedió, León V el Armenio, la lucha contra las imágenes, Teodoro se indispuso abiertamente con el mismo; despreciando la voluntad del emperador, en efecto, no sólo organizó congran pompa una solemne procesión por las calles de la capital en la que los clérigos y seglares llevaban iconos y entonaban cantos en su honor, sino que,además, condenó claramente como ilegal un concilio convocado por el patriarca y opuesto al culto de las imágenes. A pesar del cautiverio y el destierro, consecuencias de esta actitud retadora, Teodoro siguió defendiendo intrépidamente la veneración de los iconos y alentando el celo de sus partidarios. Desterrado una vez más — la cuarta — por Miguel el Tartamudo, falleció poco después.Testimonio de su espíritu batallador son los textos reunidos en el nonagésimonono volumen de la Patrología griega.
Los Escritosascéticos (v.) presentan a los monjes los ideales de la perfección cristiana, y los Epigramas (v.) describen y ensalzan la existencia monástica como vida de perfección. Entre los Discursos figuran también las oraciones fúnebres que Teodoro dedicó a su madre y a su tío Platón, y la refutación de las doctrinas iconoclastas. Nuestro autor fue también reformador de la vida monástica y completó con nuevas prescripciones (que, dictadas para su cenobio, se extendieron luego por todo el Imperio) la regla de San Basilio, «magna charta» del monaquismo oriental.
B. Lavagnini

