San Fulgencio de Ruspe

Nació en Telepta de Bizacene (África) a fines del si­glo V y murió probablemente el 1.° de enero de 532. Obispo de la Iglesia africana, su existencia, como la de gran parte de los prelados coetáneos — aunque con manifes­taciones mucho más típicas —, aparece fun­dada por completo en la oposición entre las aspiraciones a la vida contemplativa y las actividades insoslayables de la misión pas­toral.

Hijo de una familia senatorial carta­ginesa, recibió de su madre, viuda, una pro­funda educación cristiana. Todavía joven, actuó como recaudador de impuestos en su ciudad natal. Más tarde, la lectura de las Enarrationes in Psalmos de San Agustín hízole abandonar inesperadamente la citada profesión y abrazar, aun contra la oposición materna, la vida monástica.

Tras haber in­tentado llegar a Egipto, regresó a su patria, donde estableció un nuevo monasterio; pero hubo de abandonarlo para ocupar la sede episcopal de Ruspe (507?). Desencadenada en el África la persecución del rey Trasamundo (496-523), partidario del arrianismo, Fulgencio dirigió la magnífica resistencia opuesta por los sesenta obispos católicos de Bizacene, desterrados a Cerdeña en 510.

Cinco años después, el citado soberano quiso escu­charle en una controversia con los arríanos; pero su éxito endureció más a éstos, quie­nes lograron un nuevo confinamiento del prelado al territorio sardo. A tan ardiente época de controversias pertenecen todos sus Escritos antiarrianos (v.).

Contra los semipelagianos compuso, en cambio, los tres libros de la obra De veritate praedestinationis et gratiae Dei, siempre con el mismo estilo claro, seguro, aun cuando sin gran originalidad de pensamiento. Regresa a Rus- pe en 523, donde asumió nuevamente la dirección de la diócesis hasta que, viendo ya cercana la muerte, quiso retirarse a la soledad de un monasterio.

Como sus fieles no se resignaran a tal separación, Fulgencio  volvió a ocupar la sede episcopal; pero sólo para repartir sus bienes y cerrar en ella los ojos. Con su nombre han llegado hasta nosotros una colección de Sermones (v.) y otra de Epístolas (v.).

C. Falconi