San Francisco de Sales

Nació el 25 de agosto de 1567 en Thorens (Saboya) y murió el 27 de diciembre de 1622 en Lyón. Fue hijo del conde de Sales y realizó sus primeros estu­dios en los colegios de La Roche y Annecy; luego pasó a París con los jesuitas.

En 1592 se dirige a Padua y allí se doctora en Derecho civil y canónico. La maduración de su profunda vida espiritual aproximóle al jesuita P. Possevin, quien le ayudó a perfec­cionar el estudio de la Teología y le explicó las obras de Santo Tomás. Vuelto a Saboya, su padre quiso introducirlo en el senado de Chambéry como abogado; pero cuando trató de casarlo, el joven manifestó su firme intención de abrazar el estado eclesiástico y profesó los primeros votos. Aún diácono, empezó a predicar con éxito.

Ordenado sacerdote (1593), trató de convertir a los hugonotes de Chamblai, y de 1594 a 1598 entregóse a una intensa labor de aposto­lado para reintegrar a los saboyanos al seno del catolicismo. En 1599, el obispo de Gine­bra lo tomó como coadjutor suyo y tuvo que permanecer algún tiempo en Roma. An­tes de ser consagrado, se dirige a París y pide a Enrique IV permiso para la evangelización de Gex.

En 1602 ocupó la sede episcopal de Ginebra, cima del calvinismo, y dedicóse con nuevo fervor a la actividad apostólica; predicó en Dijon, Chambéry y Grenoble, y en 1617-18 volvió a París, donde conoció a San Vicente de Paúl y renunció al nombramiento de coadjutor del cardenal de Retz.

Junto con la baronesa Jeanne de Chantal, más tarde canonizada, fundó en 1610 la Orden de la Visitación, convertida en 1626 por Urbano VII en instituto religio­so. Declarado beato en 1661 y santo en 1665, Pío IX lo eleva en 1877 a la categoría de doctor de la Iglesia. Francisco de Sales unió a su apos­tolado una vasta actividad de orador y es­critor; parte de sus obras fue editada por él mismo, y el resto apareció póstumamente.

Publicó primero la polémica con los calvinistas en defensa de L’Étendart de la Santé Croix (Annecy, 1597), texto al que siguieron la Introducción a la vida devota (1608, v.) y el Tratado del amor de Dios (1616, v.), considerado su obra maestra. En­tre la producción aparecida luego de su muerte figuran las Controverses, compues­tas en 1595-96 y publicadas en 1672; los Coloquios espirituales (3629, v.), que Jeanne de Chantal reúne de los coloquios del Santo con las religiosas del monasterio de la Visi­tación; los Sermones (2.a ed., París, 1643); los Opúsculos, cuya colección definitiva se halla en las Œuvres complètes publicadas por el abate Migne (1861-62), y, finalmente, Les epistres spirituelles (Lyón, 1625, 4.a ed. 1632), conjunto integrado por unas 2100 cartas en que se dan consejos espirituales.