Nació en Aurich el 22 de agosto de 1818 y murió en Gotinga el 17 de septiembre de 1892. Hijo de un abogado, estudió jurisprudencia en las universidades de Heidelberg, Munich, Gotinga y Berlín, donde se doctoró en 1842 con una Dissertatio de hereditate possidente, y en 1843 consiguió la habilitación como profesor de Derecho romano. Su gran obra Disertaciones de derecho romano [Abhandlungen aus dem römischen Recht, 1844] le valió la cátedra de la materia en cuestión de la Universidad de Basilea, de la cual pasó a las de Rostock (1846), Kiel (1849), Giessen (1852) y, finalmente, Viena (1868); ello significó el mayor reconocimiento de su fama. Al cabo de pocos años, empero, y renunciando al honor de la enseñanza en la capital austriaca (de la cual había recibido la ciudadanía honoraria), I. se retiró a la más modesta y recogida población de Gotinga (1872), donde, elevado a la categoría nobiliaria por el emperador y considerado maestro por todos los juristas, pasó los últimos veinte años de su existencia.
El período más fecundo de su vida, consagrada enteramente a la enseñanza y a la investigación científica (en cierta ocasión presentóse como candidato al Parlamento, pero sin éxito), fue el de la permanencia en Giessen; allí escribió su obra principal, El espíritu del derecho romano en las diversas fases de su desarrollo (1852-65, v.) e inició (1857), junto con Gerber, la publicación del periódico Anales para la dogmática del actual derecho romano privado y alemán [Jahrbücher für die Dogmatik des heutigen römischen und deutschen Privatrechts], que llegó a ser el órgano más ilustre de la doctrina alemana del derecho privado y ha aparecido después de su muerte, hasta nuestros días, bajo el título Jhering’s Jahrbücher für die Dogmatik. Los artículos publicados por I. en tal revista fueron reunidos luego en los tres tomos de las Gesammelte Aufsätze aus den «Jahrbüchern für die Dogmatik», etc. (1881- 1886). Al mismo tiempo, uniendo al estudio teórico del derecho su aplicación a los casos prácticos, publicó pareceres respecto de causas famosas y reunió en el volumen Jurisprudencia de la vida cotidiana [Jurisprudenz des täglichen Lebens, 1870] una serie de exámenes de cuestiones concretas.
Posteriormente, en 1872, aparecía en Viena la más afortunada de las obras del autor que nos ocupa, la aguda y ágil Lucha por el derecho (v.), a cuya misma tradición pertenece la ulterior Broma y seriedad en la jurisprudencia [Scherz und Ernst in der Jurisprudenz, 1884]; por otra parte, ya desde 1877 iba publicando otra de sus grandes producciones, El fin en el derecho (1877- 1883, v.), que luego permaneció incompleta a causa de la inclinación de I. hacia trabajos diversos. Tales obras, a las cuales cabe añadir dos sobre la propiedad (Der Besitzwille, Jena, 1889; y Der Besitz, en Handwörterbuch der Staatswissenschaft, 1891) y algunos textos póstumos histórico-sociológicos, alcanzaron un éxito amplio y duradero.
Ihering fue un genial investigador del fenómeno jurídico, un escritor de incomparable talento estilístico y un vigoroso polemista. Inclinado por su formación cultural y el temperamento de su espíritu a estudiar del derecho no sólo el aspecto formal sino también las premisas y las influencias históricas, morales y económicas, dedicó en sus obras un gran espacio a las investigaciones histórico-sociológicas o sociológico-filosóficas. De esta suerte llegó a convertirse en antagonista de Savigny, de cuya escuela, sin embargo, había salido, y opuso a la concepción del desarrollo espontáneo del derecho por obra del espíritu popular la de la elaboración racional impuesta por las condiciones económicas y sociales. Sin embargo, más bien que a las teorías sobre la esencia y el fundamento del derecho, la fama de I. se halla vinculada a sus reconstituciones históricas y a la sagacidad de sus estudios sobre el derecho positivo.
G. Pugliese

