Rudolf Christian Eucken

Nació el 5 de enero de 1846 en Aurich (Frisia oriental) y murió el 16 de septiembre de 1926 en Jena. Perteneció a la corriente espiritualista ale­mana y singularmente a la reacción de ésta frente al positivismo, que se había afianzado notablemente en alemania como materialismo. Contra éste procuró Eucken rea­firmar los valores del espíritu humano, so­bre todo en los ámbitos de la moral y la actividad práctica, y mediante el estable­cimiento, como fondo de una «visión de la vida», de una religiosidad sentida, aunque vaga.

Hegeliana fue su formación en la Uni­versidad de Gotinga; no obstante, cabe con­siderar verdaderos maestros suyos a Pla­tón y Fichte, de quienes recibió el carácter casi religioso de la Filosofía. En 1871 fue nombrado profesor titular de Filosofía en Basilea, en cuya Universidad enseñaban también Burckhardt y Nietzsche; pasó lue­go, en 1874, a Jena, donde persistía muy viva la influencia ejercida por el materialismo de Haeckel y resultaba, por tanto, una ardua empresa para el joven profesor la reduc­ción de tal ascendiente.

Los textos de Eucken son muy numerosos. Inicialmente, el autor se ocupó de la historia de la Filosofía en una original Historia de la terminología filosó­fica (1879). Interesantes como introducción a su ideología son Las corrientes espiritua­les del presente (1878), La unidad de la vida del espíritu (v.), la célebre Concepción de la vida en los grandes pensadores (v.) y La validez de la religión (1901); éstos tres últimos textos manifiestan la orientación filosófica final de Eucken, hacia lo que él mismo denominó «activismo». Su fecunda produc­ción escrita y la elevada conciencia de la espiritualidad humana en ella expresada con acento casi profético le valieron en 1908 el premio Nobel de Literatura.

P. Fadda