Euclides

Floreció en torno al 300 a. de C. en Alejandría. Junto con Arquímedes y Apolonio (posteriores a él), es uno de los tres mayores matemáticos de la Antigüedad griega; cabe considerarle también como uno de los más ilustres de todos los tiempos.

No sabemos mucho acerca de su vida. Sus primeros comentadores, de principios del Renacimiento, le identificaron con Euclides de Megara, filósofo coetáneo y amigo de Platón. Sin embargo, tal criterio fue luego abandonado en favor de la tradición, trans­mitida por Proclo, a la cual se remontan las informaciones que poseemos.

De acuerdo con tales noticias, Euclides fundó en Alejandría, y durante el reinado del primero de los Tolomeos (306-283 a. de C.), una escuela de Geometría, que fue la más importante en su género dentro del mundo helénico. Ello permite, pues, suponer que debió de vivir entre los años 330 y 275 a. de C.

Dos anécdotas caracterizan bien la mentalidad matemática de Euclides Se dice que respondió a Tolomeo, quien pedía demostraciones más fáciles, que «en matemáticas no existen ca­minos reales», y que hizo que un siervo suyo diera dinero a un alumno que le pre­guntaba la utilidad de un teorema expli­cado por el sabio.

Euclides sigue siendo con jus­ticia el símbolo de la exigencia de una sis­tematización rigurosamente lógica de las matemáticas y, al mismo tiempo, del culto griego (que podríamos denominar platónico) a las matemáticas puras, «desinteresadas». Por cuanto sabemos, cabe considerarle más bien como el gran ordenador del armonioso edificio de la geometría griega que como matemático creador (lo que sí fue, en cam­bio, de manera destacada Arquímedes, algo más joven); en realidad, algunos de los re­sultados más notables expuestos por Euclides pa­recen debidos a Eudoxo, Teetetes, etc.

La obra que ha dado la inmortalidad a nuestro autor es la titulada Elementos (v.), el libro más repetidamente editado después de la Biblia; aun en nuestros días, los textos corrientes en la segunda enseñanza son, esencialmente, refundiciones de la obra euclidiana.

De otros muchos libros de Euclides poseemos sólo escasas noticias o breves resú­menes de comentaristas posteriores (Proclo, etcétera); mencionemos aquí los Porismas (v.), donde Euclides desarrolla los teoremas geo­métricos denominados actualmente de tipo proyectivo; los tomos sobre los Lugares superficiales y las Cónicas, que, según pa­rece, contenían ya algunos de los resultados expuestos posteriormente por Apolonio, y los textos de óptica y catóptrica (v.).

L. L. Radice