Robert Southey

Nació en Bristol el 12 de agosto de 1774 y murió en Keswick el 21 de marzo de 1843. Estudió a partir de 1788 en la escuela de Westminster, y en 1793-94 en el Balliol College de Oxford. Como los otros románticos de la primera generación, conoció un período juvenil de ardiente entusiasmo hacia los ideales de la Revolu­ción francesa, que le inspiraron el drama Wat Tyler y el poema narrativo Joan of Are (1793, publicado en 1795, v. Juana de Arco). Habiendo conocido a Coleridge, siguióle durante un ciclo de conferencias, escribió, en colaboración con él, The Fall of Robespierre (1794), y contrajo matrimonio con su cuñada Edith Fricker en 1795. Más tarde proyectó dirigirse con el amigo a Susquehanna, región todavía deshabitada de Norteamérica, para establecer allí una sociedad «pantisocrática». Fracasado el plan, marchó en 1799 a Lisboa, y permaneció allí seis meses; en 1800, tras un breve período pasado en Inglaterra, donde inició el estu­dio del Derecho, se dirigió a España.

Du­rante algún tiempo fue secretario del mi­nistro de Irlanda. Escribió entonces el largo poema épico Thalaba the Destróyer (1801), influido por Reliquias de antiguas poesías inglesas (v.), de Percy, y situado en un exótico ambiente oriental. En 1803 se esta­bleció definitivamente en Greta Hall, cerca de Keswick, en la región de los lagos, donde vivían Wordsworth y Coleridge; mantuvo a este último con el dinero que le propor­cionaba su amigo Charles Wynn y los ingre­sos de sus numerosos y voluminosos textos. Finalmente, el gobierno le concedió, en 1807, una pensión anual de doscientas libras esterlinas. A este período pertenecen otros tres farragosos poemas épicos, también ins­pirados en la Edad Media y en el Oriente, y (cuyo gusto por lo espectacular y exótico anuncia, a pesar de su mediocridad, los poe­mas narrativos de Byron), Madoc (1806), The Curse of Kehama (1810), sobre la mitología india, y Rodrigo, el último de los godos (1814, v.). «Poeta laureado» en 1813, se hizo conservador en política (v. Una vi­sión del juicio) y devoto seguidor de la iglesia de Inglaterra en religión, y dedicóse a la composición de obras históricas desti­nadas a cantar las glorias de la Marina bri­tánica (así, la clásica Vida de Nelson, 1813, v., y la serie de biografías de almirantes ingleses Live of British Admiráis, 1833-34) y a la publicación de textos eclesiásticos (The Book of the Church, 1824) o político- morales (Essays Moral and Political, 1832).

Su conocimiento del portugués le permitió reunir los documentos que utilizó en su historia del Brasil (History of Brazil, 1810- 1819). Editó luego las poesías de Cowper, del cual, además, escribió la vida (Life of William Cowper, 1833-39). Southey fue admirado por W. S. Landor, W. Scott, Fox y Macaulay, y alcanzó en su época una gran popu­laridad. Más bien que a sus pesados poe­mas y a las obras de compilación que le dieron fama, se reveló afortunado en las poesías de inspiración cómica y leve, con ciertos matices sobrenaturales y grotescos; así, en St. Michael’s Chair, The Well of St. Keyne y The Devil’s Thoughts.

F. Mei