Nació probablemente en Portalegre (Alemtejo) entre 1515 y 1518 y murió, quizá, en 1553. Se le juzga autor de la admirable égloga Crisfal (v.), publicada al principio anónima y luego en la edición de Ferrara (1554) de las obras de Bernardim Ribeiro, con la atribución, bajo reserva, a Sousa Falcão Algunos críticos del siglo actual han creído que tal obra debe de pertenecer, en realidad, al mismo B. Ribeiro; sin embargo, entre éste y el autor de Crisfal existen algunas divergencias en relación con la actitud frente a la vida no suficientemente explicadas por la inclusión del texto en el género de la «égloga dramática». Discípulo de aquél y, como él, natural del Alemtejo, Sousa Falcão narra en armoniosos heptasílabos un episodio personal: la emotiva historia de un amor correspondido, pero estorbado por intereses materiales.
La aventura del pastor Crisfal, llevado en sueños por el viento a través de montes y valles al encuentro de la amada, parece delinear las peripecias reales del caballero Sousa Falcão y de su esposa secreta Maria Bran- dáo. Descubierto el matrimonio, que fue considerado inadmisible por razones de casta social y edad (la muchacha era hija de un colono de su suegro, y, además, contaba sólo doce años), los dos jóvenes fueron separados; María quedó encerrada en el convento de Lorváo y Cristóbal encarcelado, a petición de su propio padre. De Sousa Falcão existe también una carta dirigida al rey Don Juan III, quien habíale encargado una misión diplomática en Roma: este documento, de un estilo muy inferior al de la égloga, parece oponerse a la atribución de Crisfal a Cristováo; ello confirmaría, en cambio, su composición por B. Ribeiro, quien, de esta suerte, habría narrado, bajo el transparente anagrama del título, el episodio real acontecido al caballero coterráneo suyo. El tono, sin embargo, es nuevo, y el relato mucho más realista que los de las églogas de Ribeiro.
J. Prado Coelho

