Nació el 6 de noviembre de 1880 en Klagenfurt y murió en Ginebra el 15 de abril de 1942. Es, junto con Thomas Mann y con F. Kafka, uno de los más importantes novelistas en lengua alemana del siglo XX, y también, durante muchos años, uno de los menos conocidos. Pertenecía a una distinguida familia de la alta burguesía, de la que habían salido eruditos, funcionarios y militares: hijo único, e inclinado por su padre (profesor de Mecánica aplicada en el Politécnico de Klagenfurt, consejero áulico y honrado con título nobiliario) a la carrera militar en la Academia de Mährisch-Weisskirchen, pronto se reveló en Musil una fuerte vocación científica. Habiendo abandonado por ello la Academia, matriculóse en la Escuela Técnica Superior, donde estudió Ingeniería mecánica y fue durante algunos años ayudante de mecánica en el Politécnico de Stuttgart, donde elaboró el famoso «giroscopio de Musil»; en 1903 se traslada a Berlín para estudiar Filosofía y Psicología aplicada en la escuela de Carl Stumpf.
Este vagabundeo intelectual y profesional fue un rasgo característico de Musil. Oficial durante la primera Guerra Mundial, en la que llegó al grado de coronel, fue redactor, en la posguerra, de la Neue Rundschau y adscrito a trabajos de redacción en el Ministerio de Asuntos Exteriores austríaco. Nietzscheano de orientación, embebido de ciencia y de técnica, pero insatisfecho de una y de otra (es también característica su intolerancia de la poesía y de la música), quiso Musil realizar un lúcido y severo diagnóstico de sí mismo, de su época y del hombre en general; sus naturales y sólidas dotes artísticas le salvaron, por otra parte, de la aridez de la teoría pura y de la fragmentación ensayística. «Crónica» y «análisis» fueron sus palabras programáticas. La primera novela, Los extravíos del alumno Törless [Die Verwirrungen des Zöglings Törless, 1906], que hizo súbitamente célebre a Musil en los países de habla alemana, constituye un claro y despiadado análisis de la miseria moral y sentimental de una juventud para la que la educación cristiana no representa ya un fondeadero seguro o un sólido punto de apoyo.
Los cinco cuentos, los únicos escritos por Musil y reunidos en los dos volúmenes Las uniones [Die Vereinigungen, 1911] y Tres mujeres [Drei Frauen, 1924], extienden la investigación al mundo de los adultos y a la vida conyugal. Minucioso análisis de los sentimientos para llegar a un nuevo y puro «orden de sentimientos» (expresión cara al escritor): constituye una fórmula afín, desde muchos puntos de vista, a la del primer expresionismo alemán (Gehart Hauptmann, Frank Wedekind, Heinrick Mann, Alfred Döblin, etc.), aunque Musil, espíritu profundamente conservador, se mantuviera alejado del expresionismo y de cualquier otra «tendencia a la moda». Un decisivo cambio en la biografía espiritual de Musil vino marcado por la primera Guerra Mundial, después de la cual aparece, de una manera cada vez más apremiante e insistente, junto al elemento éticopsicológico el político, como se desprende de la serie de Ensayos y Diarios escritos en la posguerra, e incluidos en la edición completa de sus obras publicada en 1955. Entre 1920 y 1924, compuso Musil dos dramas: Los fanáticos [Die Schwärmer, 1920] y, de menos alcance, Vicente o la amiga de hombres importantes [Vinzenz oder die Freundin bedeutender Männer, 1924].
El problema conyugal tratado es una de las primeras novelas cortas, se transforma en Los fanáticos y se trata en él, en términos que recuerdan a Pirandello y, bastante más, a Kafka, de un modo intensamente representativo de la falta general de discernimiento: la desconcertante y rápida quiebra de un matrimonio sugiere la inminente amenaza de fuerzas inhumanas y destructoras. Sin embargo, Musil no figuraría quizá en la literatura mundial si no hubiera dejado la novela El hombre sin carácter [Der Mann ohne Eigen schäften], a cuya composición dedicó largos años, sin que le disuadieran de ello graves incidentes personales: su expulsión de Alemania, en 1933, a raíz de la subida de Hitler al poder, y de Austria en 1938, y la amarga miseria de su asilo en Suiza.
La obra, de casi dos mil páginas, ha quedado incompleta en su parte final, y sus episodios, ambientados en la Viena de los años 1913-14, constituyen una amplia y minuciosa descripción de las condiciones internas y externas de un estado en vías de derrumbarse: pero su verdadera finalidad es la búsqueda de los motivos por los cuales se llegó a la guerra y a las subsiguientes y angustiosas tensiones del mundo actual. La causa principal es, para Musil, la «bancarrota de las ideas» en una Europa que acaba destrozándose voluntariamente a sí misma: según el autor, el único y eficaz remedio sería una «libre economía de las ideas», así como la renuncia a todo dogmatismo ideológico.
G. Kalow

