Roald Engelbret Amundsen

Nacido el 16 de julio de 1872, en Borge, en el Östfold; m. en el mar Polar, cerca de la isla de los Osos, en junio de 1928.

Interrumpió pronto sus estudios de medicina para .dedicarse a los preferidos de geografía polar. Acom­pañó como oficial timonel al belga De Gerlache en su expedición a la Antártida (1897- 99).

Pero su sueño consistía en reanudar las rutas de las expediciones boreales de McClure y de J. Franklin y descubrir aquel paso del Noroeste, del Atlántico al Pací­fico, que los navegantes habían buscado desde la segunda mitad del siglo XV.

Ha­biendo partido, el 1. ° de julio de 1903, de Cristiania (hoy Oslo) con seis compañeros a bordo de una pequeña ballenera, la «Gjoa», llegó al estrecho de Bering el 30 de agosto de 1906. Vuelto a su patria, pretendió reno­var la ruta de Nansen dejándose llevar a la deriva a través del estrecho de Bering hacia el Ártico, al norte de Asia; pero, des­pués de obtener del Parlamento los medios económicos y la misma nave de su com­patriota (la vieja «Fram»), desistió de su intento al saber que el Polo Norte había sido alcanzado por Peary; y partió, por el contrario, el 10 de agosto de 1910 para des­cubrir el Polo Antártico.

Llegó a la bahía de las Ballenas en enero de 1911, partió con cinco hombres, cuatro trineos y cincuenta y dos perros atravesando las más altas cumbres de la Antártida hacia la meta, que alcanzó antes que el explorador Scott.

Acogido como triunfador a su regreso a Europa, no abandonó su proyecto de expe­dición al Polo Ártico; pero esta expedi­ción, emprendida a bordo de la «Maud» en julio de 1918, fue suspendida muchas veces, por insuperables dificultades, y rea­nudada en vano, incluso con el empleo de aeronaves.

Participaron en ella, además de Sverdrup, el oceanógrafo sueco F. Malmgren, que debía morir trágicamente des­pués en la expedición Nobile. Amundsen renovó sus esfuerzos por llegar al polo por vía aérea desde Svalbard, recurriendo a la ayuda del mecenas americano Ellesworth, y sirviéndose de aeroplanos italianos primero e in­tentando de nuevo la empresa con el diri­gible mandado por el general Nobile.

No contento con haber realizado los dos viajes circumpolares, desde el Noroeste y desde el Nordeste, quiso, ante la noticia del infor­tunado vuelo del «Italia», acudir en socorro de los supervivientes, y desapareció en el Ártico con él avión de socorro enviado por el Gobierno francés. Él mismo nos ha de­jado animado testimonio de sus viajes en El polo Sur (v.) y en Mi vuelo polar hasta los 88° de latitud norte (v.).

M. Gabrielli