Nacido en Melun el 30 de octubre de 1513, m. en Auxerre el 6 de febrero de 1593. De humilde origen, después de una juventud dedicada al estudio profesó en la Universidad de Bourges y obtuvo de Francisco I el beneficio de la abadía de Bellozane (1546).
Ya se había ensayado en la traducción de Teágenes y Cariclea (v. Etiópicas) de Heliodoro, cuando, al acudir al Concilio de Trento en el séquito del cardenal de Tournon, tuvo ocasión de frecuentar las bibliotecas italianas.
A su regreso (1552) fue preceptor de los hijos de Enrique II, los futuros Carlos IX y Enrique III, y continuó traduciendo en un lenguaje ameno, preciso y flexible a Dio- doro Sículo (1554), Dafnis y Cloe de Longo (1559, v.) y las Vidas de Plutarco (1558- 59, v.).
Sin poseer el vigor ni la erudición de los grandes humanistas, es, sin embargo, el primero en ofrecer traducciones de los antiguos destinadas a un público amplio. Gran limosnero (1560), obispo de Auxerre (1570), rodeado de estudiosos y literatos, publica todavía la traducción de las Obras morales de Plutarco (1572, v.) y comparte los cuidados de la diócesis con los estudios eclesiásticos.
La acusación de haber aprobado el asesinato del duque de Guisa, interrumpió su carrera: hubo de abandonar Auxerre, su casa fue saqueada (1589) y, cuando pudo regresar al palacio episcopal y recuperar la tranquilidad, le quedaban pocos años de vida.
S. Morando

