Escritor costarricense nació en Alajuela en 1867, murió en 1950. Hijo de diplomático, estuvo en París desde los seis a los dieciséis años y acabó de formarse en el Instituto Nacional de su país.
Dedicado a la carrera diplomática, representó a su patria en Honduras (1904), Panamá (1920) y México (1921), fue subsecretario de Relaciones Exteriores en 1895 y secretario de Relaciones Exteriores con el presidente González Víquez (1909). Es uno de los maestros del realismo hispanoamericano, en la línea de Valera, no de Galdós.
Su preocupación costumbrista es evidente: lo vemos en sus propias palabras, en las del prólogo a su intento de comedia titulado Magdalena. Desde luego, la obra tiene más de cuadro de costumbres que de obra dramática; pero no es en este intento de teatro donde podemos encontrar el valor literario del autor.
Fernández Guardia es un narrador y un historiador fundamentalmente; en su obra narrativa hay dos trabajos de gran interés: los libros de cuentos titulados Hojarasca (1894) y Cuentos ticos (v.). Pero en su obra histórica hemos de señalar dos aspectos: el de los trabajos históricos y el de los histórico-literarios.
Obras históricas centrales suyas son: Historia de Costa Rica (1905), Reseña histórica de Talamanca (1918) y La independencia y otros episodios (1928); en este aspecto, citaremos también trabajos menores, como la elemental Cartilla histórica de Costa Rica (1909), Don Florencio del Castillo en las Cortes de Cádiz (1925), Costa Rica en el siglo XIX (1929), La guerra de la Liga y la invasión de Quijano (1934), Juan Santamaría, el soldado héroe de Costa Rica (1937) y Morazán en Costa Rica (1942), entre varias decenas de monografías.
Sus obras histórico-literarias, que lo jerarquizan de manera singular en el cuadro de las letras de su país, son: Crónicas Coloniales y Cosas y gentes de antaño, crónicas y tradiciones recogidas y narradas por un escritor ameno y costumbrista, elegante y refinado, sin gran fantasía ni excepcional estilo, pero siempre al cuidado del lenguaje, como él mismo afirma en un discurso: «Defender el idioma equivale a defender a la patria».
Formado en el gusto francés y empapado de sentimiento hispánico, Fernández Guardia es una de las figuras más ilustres de la cultura hispanoamericana.
J. Sapiña

